Francia detiene a los dos etarras huidos del comando de la T-4
Los presuntos etarras Joseba Iturbide Otxoteko, «Makarra», y Mikel San Sebastián Gaztelumendi, «Pottoko», huidos del comando que voló el aparcamiento de la T-4 de Barajas, fueron detenidos ayer en San Juan de Luz (Francia), según informaron fuentes de la lucha antiterrorista. En la operación fue detenido también José Antonio Martínez Mur, un supuesto antiguo miembro de la banda, que habría residido en México y que estaría relacionado con el 'aparato de finanzas' organización. Los arrestos fueron practicados durante un operativo para controlar una vivienda en la que era esperado el jefe militar de ETA, Mikel Garikoitz Azpiazu, «Txeroki». Iturbide y San Sebastián formaban parte junto Igor Portu Juanena «Pantano» y Marttín Sarasola Yarzabal «Luzia» del «comando Elurra» (Nieve), que el 30 de diciembre de 2006 atentó con varios cientos de kilos de amonal reforzado con explosivo militar (hexógeno) contra aparcamiento D de la Terminal 4 de Barajas. En la acción murieron los ecuatorianos Diego Alonso Palate y Diego Armando Estacio. Este atentado, que redujo el edificio de cinco plantas a 40.000 toneladas de escombros, supuso en la práctica el fin del alto el fuego de ETA. Las mismas fuentes recordaron que a este comando se le imputa el abandono el 26 de agosto del verano pasado de una caravana con 100 kilos de amonal, en un paraje rural de Castellón, en lo que iba a ser un atentado de «envergadura similar al de la T-4», según informó Interior en su día. Tras el intento fallido, el «comando Elurra» estudió cómo volar el corazón financiero de Madrid, el complejo de Azca. Para ello, el pasado 1 de diciembre, el mismo día que sus compañeros de ETA tiroteaban en Capbreton a los agentes Fernando Trapero y Raúl Centeno, hicieron un ensayo del atentado. Los cuatro integrantes del 'talde' viajaron desde la localidad Navarra de Lesaka a Madrid, el 30 de noviembre de 2007, con la justificación de asistir al partido entre el Real Madrid y el Racing de Santander. El plan era realizar viaje de ida y vuelta, sin levantar sospechas.