Desilusión frente a entusiasmo
El disgusto y la desilusión de los más veteranos contrastaba con la inquietud de los más jóvenes y recién llegados, dispuestos a apoyar a Sáenz de Santamaría y aprovechar la oportunidad que les ofrece un grupo recién renovado. Rajoy debía de ser consciente del riesgo que corre la recién nombrada portavoz y tuteló su primera intervención ante el plenario. Sáenz de Santamaría buscó el apoyo de su grupo para «hacer una oposición constructiva y seria» y expresó su agradecimiento a la labor realizada por el equipo saliente. «Espero estar a la altura», deseó, al tiempo que reconoció que las comparaciones con Eduardo Zaplana le han puesto las cosas «muy difíciles». La portavoz estaba muy nerviosa, según muchos de los asistentes, e incurrió en el error de instruir a sus parlamentarios sobre el complejo sistema de votación de los miembros de la Mesa de la Cámara, con una profusión de detalles que incomodó a los más antiguos parlamentarios, que se consideraron maltratados.