Llorente observa descontrol a la hora de comunicar a la opinión pública los casos en humanos

Los sindicatos agrarios señalan que el control de la carne no ofrece dudas

Turrado destaca que las medidas que se tomaron en el 2000 se mantienen para la seguridad alimentaria

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

Ante la noticia del fallecimiento reciente de dos leoneses s de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, variante humana de la enfermedad de las «vacas locas·, Asaja recuerda a los consumidores que no hay motivo para la alarma ya que ésta es una enfermedad de larga incubación que nada tiene que ver con el consumo actual de carne o productos cárnicos. Estos lamentables fallecimientos son consecuencia de una enfermedad contraída antes del año 2000 cuando se detectaron los primeros animales enfermos y se puso en marcha toda una serie de medidas para erradicar la enfermedad y evitar el consumo de carne de animales enfermos. Las medidas excepcionales que se pusieron en marcha en el año 2000 y 2001, que siguen en vigor al día de hoy, pues nunca se ha bajado la guardia, fueron absolutamente eficaces, a la vez que costosas, y han evitado cualquier riesgo de contagio al ser humano. «Por todo ello, los dos fallecimientos de los que se ha informado, y de otros si fuera el caso, son consecuencia de haber contraído la enfermedad antes de la puesta en marcha de las medidas de salud pública y sanidad animal más radicales y efectivas que jamás se han conocido». «Nunca ha habido más seguridad en los controles de la carne que ahora», indicó José Antonio Turrado, secretario de Asaja. El sector, pagano En la misma línea de atención a la opinión pública se manifestó el secretario de Ugal, Matías Llorente, que se mostró crítico con la falta de transparencia para dar a conocer el fallecimiento por variante humana de la encefalopatía. «Se ha encendido un fuego sin razón; los controles de la carne son totalmente fiables, tal y como se dispuso en el año 2001 para frenar la entrada en el mercado de reses contagiadas por encefalopatía. Desde entonces y hasta ahora, nunca ha habido tanta seguridad en el control de la carne», argumentó Llorente, que hizo votos para que el sector agroganadero no sea otra vez «el pagano de una situación que se debió más a las malas prácticas de las industrias», resaltó el dirigente de Ugal. Asaja reciordó que la utilización de harinas cárnicas en la alimentación animal, principal fuente de contagio de la enfermedad para el ganado vacuno que a su vez es el trasmisor a la especie humana, se prohibió en toda Europa el 1 de enero de 2001. La mayoría de la cabaña de vacuno que tenemos en estos momentos son animales nacidos después de la prohibición de utilizar harinas cárnicas, lo que es un factor más de seguridad a todos los controles que se llevan a cabo tanto en granjas como en la cadena de sacrificio. Efectos al ganadero La enfermedad de las vacas locas, salvo en estos casos de fallecimientos humanos, ha tenido consecuencias sobre todo económicas, afectando sobre todo al sector ganadero, quién ha sido la víctima de la falta de controles de las administraciones a los piensos que se estaban vendiendo al sector por parte de la industria. «En estos año, y particularmente en la primera mitad de la década en la que estamos, se produjo una severa crisis de confianza en el consumidor que hundió el mercado e hizo caer los precios acarreando pérdidas millonarias en las explotaciones, a lo que se ha sumado los costes de renovar parte de la cabaña enferma o con riesgo de estarlo a raíz de los estudios epidemiológicos», señala el líder del sindicato Asaja en un comunicado de prensa. «Desde hace años se aplican las medidas de sanidad más efectivas que jamás se dieron» JOSÉ ANTONIO TURRADO Secretario de Asaja «Los controles de la carne son absolutamente fiables; nunca tanto como tras las vacas locas» MATÍAS LLORENTE Secretario de Ugal

Cargando contenidos...