El agresor fue a la casa por la mañana y se quitó la vida ante su hijo
Un militar mata en Guadalajara a su ex pareja y a su novio actual
La víctima había presentado dos denuncias por malos tratos y logró una orden de alejamiento

Agentes de la Guardia Civil retiran uno de los cadáveres de la casa
Acabó con la vida de su ex mujer, su novio y se descerrajó un tiro. Javier Lacasa Cebolledo, sargento del Ejército de Tierra con destino en Canillejas (Madrid) de 34 años de edad, tenía muy claro el destino de su ex pareja y del suyo propio, pero no pensó en su hijo de cuatro años. Hacia las siete menos cuarto de la mañana de ayer se dirigió al domicilio que compartían en Alovera (Guadalajara) su ex mujer, Sylvina Jannette Bassari, de 34 años y nacionalidad argentina y su actual novio, un teniente destinado en la prisión militar de Meco (Madrid) de 38 años y nacionalidad español, con la intención de acabar con ellos. Armado con una pistola se dirigió al número 3 de la calle de Manuel de Falla y llamó al timbre. El actual compañero sentimental de la mujer abrió la puerta y recibió dos disparos. Segundos más tarde Javier disparaba tres tiros a Sylvina en la cocina y telefoneaba al servicio de emergencias 112 para comunicar que en ese piso había dos muertos y que «va a haber uno más». Tras colgar el teléfono se disparaba un tiro que acabó con su vida. El único testigo de este brutal caso de violencia machista fue su propio hijo, de tan sólo cuatro años de edad, que no paraba de llorar, asustado de lo que acababa de ver y de la sangre que impregnaba sus zapatillas. El niño fue trasladado al Hospital de Guadalajara para recibir apoyo psicológico. La Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha ha asumido su tutela, aunque todo indica que serán sus abuelos maternos quienes se hagan cargo de él. Agresor con antecedentes Sylvina y Javier habían vivido en Ajalvir (Madrid), localidad de la que la mujer se marchó a Alovera hace unos meses para convivir con su nueva pareja. Durante su matrimonio con su asesino presentó dos denuncias por malos tratos en 2003 y 2006 y logró una orden judicial de alejamiento a más de 500 metros en abril de 2007, orden que Javier quebrantó un mes, por lo que fue detenido. Fue entonces cuando el juzgado de instrucción número 5 de Torrejón de Ardoz le ordenó entregar una escopeta de aire comprimido y las demás armas que pudiera tener por su condición de militar. A Javier Lacasa no le importó esta imposición, pues adquirió una pistola con la que este jueves acabó con tres vidas, incluida la suya. Tampoco sirvió el sistema de protección de teleasistencia a través de un móvil que tenía la víctima. Los servicios sociales de Torrejón de Ardoz iban a trasladar el expediente de maltrato de Sylvina al Instituto de la Mujer de Guadalajara, pero Javier también se les adelantó. La directora del Instituto de la Mujer en Castilla-La Mancha, Ángela Sanroma, afirmó tras este suceso que «las mujeres que están sufriendo situaciones de maltrato no deben minimizar el riesgo y no deben dudar en buscar acompañamiento y seguridad».