El ex ministro de Trabajo liderará una gran fundación ideológica
Caldera trabajará en el diseño del futuro del socialismo español
Los roces del salmantino con José Blanco y con Solbes pesaron a la hora de decidir su futuro

Caldera felicita a Zapatero tras ser investido presidente el viernes
«Nos vemos después», comentó Rodríguez Zapatero a Jesús Caldera tras el abrazo con el que se fundieron el viernes, una vez lograda la investidura en el Congreso. El ya ex ministro de Trabajo acudió por la tarde a La Moncloa para solventar los últimos flecos de una propuesta que ya había comentado días atrás con el presidente del Gobierno: dirigir una «gran fundación del PSOE, un think tank del pensamiento». La salida de Caldera, eterno vicepresidenciable, del Gobierno ha sido, junto al ascenso de Carme Chacón a Defensa, la decisión de mayor impacto político que se reservaba Rodríguez Zapatero. El ex titular de Trabajo ya sonó para una vicepresidencia en el primer Ejecutivo; su amistad con el líder socialista, la labor como portavoz parlamentario en la oposición y la coordinación del programa electoral del PSOE en 2004 eran datos que avalaban esa presunción. Ahora igual; una buena labor en su cartera, de la que surgieron dos de las leyes estrellas de la última legislatura, las de Dependencia e Igualdad, y de nuevo la coordinación del programa electoral abonaban la idea de una promoción de Caldera. Pero al final pesaron más sus roces internos con el secretario de Organización, José Blanco, y las diferencias en el Gobierno con, entre otros, el vicepresidente Pedro Solbes. Zapatero se apresuró a disipar la versión que manejan muchos socialistas de que se trata de un castigo a su colaborador. «Le entusiasma y lo hará muy bien», aseguró al explicar la salida del gabinete de su «amigo». El interesado también ha hecho saber que se siente «satisfecho» con su nuevo destino. Fuentes próximas al ex ministro abundaron en esta misma idea satisfactoria. La verdad es que, dadas las costumbres políticas al uso, no podían decir otra cosa ninguno de los dos. El presidente señaló que la tarea que ha encomendado a Caldera no es menor porque se trata de colocar al PSOE «en la vanguardia de las ideas» de los partidos socialistas europeos y avanzar en «la innovación de propuestas». Fuentes de La Moncloa subrayaron que el nuevo destino del ex ministro no se puede leer en clave de represalia.