La presidenta del PP vasco comunica al líder del partido que también abandona el grupo parlamentario
San Gil da un portazo a Rajoy y anuncia que no se presentará a la reelección
Asegura que no se ve «con fuerzas» tras la fuerte contestación a su propuesta de adelantar el congreso
Mariano Rajoy y María San Gil se reunieron ayer a primera hora para tratar de limar diferencias y clarificar posiciones, pero ocurrió lo contrario. La presidenta del PP vasco comunicó a su interlocutor que no se presentará a la reelección en el congreso que celebrarán los populares del País Vasco en julio por la división interna del partido. La dirigente mantuvo además la desconfianza en su líder por la deriva ideológica que, a su juicio, quiere imprimir al partido. «Las cosas siguen igual», dijeron, no obstante, fuentes del partido opositor. San Gil no será a partir de julio la cara visible del PP vasco. La dirigente se reunió en la mañana de ayer en Madrid con Rajoy, al que informó de que no se presentará a la reelección pese a la inminencia de las elecciones autonómicas en Euskadi. Una decisión que obedece a que, según fuentes conocedoras de los entresijos de la reunión, no se ve «con fuerzas» para seguir al frente de los populares vascos tras la fuerte contestación que sufrió su propuesta de adelantar a julio el congreso regional de su partido. La presidenta logró sacar adelante su planteamiento con 28 votos a favor, pero con 32 abstenciones y un voto en contra. Un resultado que evidenció la división y el desacuerdo mayoritario con las posiciones de San Gil. Tras la reunión, sobre la que hubo un hermetismo casi total que disparó los rumores, algunos dirigentes del PP especularon sobre la posibilidad de que la presidenta del PP también abandonará de inmediato el grupo parlamentario popular en el Parlamento de Vitoria e incluso que dejará el partido, extremos no confirmados en el entorno de la dirigente. La presidenta de los populares vascos aclarará todos estos extremos hoy en una comparecencia pública. Si los problemas internos fueron la principal causa aducida por San Gil para no presentarse a la reelección no es ajena a esta decisión la desconfianza que mantiene hacia Rajoy y su equipo. La reunión de ayer entre ambos dirigentes fue «cordial», según fuentes del PP, a diferencia del tormentoso encuentro de la pasada semana en un hotel de Vitoria, en el que la dirigente reprochó a su presidente falta de liderazgo, además de exteriorizar su desconfianza en él. En la de este miércoles, el líder opositor evitó sacar a relucir esos desaires y comunicó a la presidenta de los populares vascos que no iba a cejar en hacer «todos los esfuerzos posibles» para que reconsidere su posición. Rajoy garantizó la víspera en un acto con universitarios que no tenía «ninguna diferencia» con la presidenta de los populares vascos, de la que dijo tener «el mejor concepto» y a la que mostró todo su «respaldo y apoyo». Convicciones San Gil, además de esgrimir las razones internas, se mantuvo ayer firme en sus convicciones de que su partido se apresta a dar un giro estratégico tras el congreso que celebrará entre el 20 y 22 de junio en Valencia. La principal preocupación de la líder de los populares vascos radica en las relaciones que mantendrá su partido con los nacionalistas a partir de ese momento. El presidente del PP avanzó en el acto de la Universidad Pontificia de Comillas que su estrategia tendrá que cambiar «algo» en Cataluña y País Vasco para mejorar los resultados electorales. También se mostró partidario de dialogar con quienes no comparten las posiciones de los populares, en clara referencia a los nacionalistas, sin que ese gesto suponga una renuncia a los principios tradicionales del partido. Para San Gil, esas palabras confirmaron las inquietudes que tuvo durante la redacción de la ponencia política del PP, trabajos que abandonó la semana pasada en desacuerdo con el sesgo que quería dar al texto uno de los redactores del mismo, José Manuel Soria, y con José María Lassalle, colaborador de Rajoy que coordinó los trabajos. Unas discrepancias que están en la raíz de la crisis desatada por la presidenta de los populares vascos. Entretanto, los movimientos en el PP se sucedían sin parar. Al día siguiente del anuncio de Rajoy de que Alberto Ruiz-Gallardón formará parte de su equipo directivo, dirigentes fieles a la presidenta de la Comunidad de Madrid reclamaron lo mismo para Esperanza Aguirre. El portavoz del PP en la Asamblea madrileña, Antonio Beteta, reclamó que la gobernante regional «tenga máximas responsabilidades» en la futura dirección del partido. Sería, agregó, «sumamente razonable» que compartiera esas tareas con el alcalde de la capital.