Jóvenes para el medio ambiente, convivencia, juguetes y salud
Programas de objetivos mediambientales o de educación contra la drogodependencia constituyen un segundo frente de la Cruz Roja local con resultados difíciles de evaluar y que quedan casi siempre a cargo de un voluntariado joven. Partiendo del criterio general de que es necesario conservar el medio ambiente, algo de lo que nadie duda, los voluntarios tienen una tarea que casi siempre es divulgativa y orientativa, sin resultados palpables, como «mejorar la calidad e vida, atender a la población infantil y juvenil más vulnerable, adopción de hábitos y conductas saludables y prevención de otras violentas», todo lo cual se complementa con campañas navideñas de reparto de juguetes entre las familias más desfavorecidas. No hay estadísticas sobre el éxito de este tipo de iniciativas, aunque se supone que tampoco perjudican a la sociedad, sino todo lo contrario. En su mayor parte se limitan a cursos breves de educación en centros sociales, a los que acude la población marginada que quiere salir del atasco vital donde cayó, tal vez por el destino o por necesidad, pero pocos más. Y ese es el problema.