Al Ejecutivo le es suficiente el apoyo del PP, pero reclama su respaldo a todas las fuerzas políticas

El Gobierno juzga «casi obligatorio» el consenso total contra el terrorismo

Aprovechará la reunión del lunes con los grupos para pactar en materia económica

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Paula de las Heras - madrid
León

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El Gobierno considera que los acuerdos alcanzados entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy forman parte de un consenso «casi obligatorio» para todas las fuerzas políticas. Pero le vale con el sí del Partido Popular. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, subrayó ayer que el Ejecutivo ha considerado siempre «muy importante» el entendimiento en materia antiterrorista con el primer partido de la oposición y restó valor a las reticencias que el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, planteó ya hacia la «declaración solemne» contra ETA. Urkullu avanzó que su partido no se unirá a un acuerdo que considera que, para terminar con la violencia, basta con las vías policiales y judiciales. Sin embargo, la número dos del Ejecutivo hizo oídos sordos de estas palabras y aseveró que las directrices pactadas con el Partido Popular pueden ser compartidas por todas las fuerzas políticas «más allá de que se quieran añadir otras perspectivas». Electoralismo del PNV Fuentes del Ejecutivo atribuyen, de hecho, una cierta intención electoralista a las suspicacias mostradas por el dirigente nacionalista. La prioridad del Ejecutivo era, y nunca lo ha ocultado, acabar con la grave fractura política que tanta inestabilidad institucional generó en la legislatura pasada. Es decir, restituir la confianza con el PP en asuntos de Estado. Todo lo demás serán beneficios añadidos. Zapatero intentará incorporar al resto de las fuerzas parlamentarias a los pactos logrados pero, sobre todo, hablará con ellos de la situación económica, durante las reuniones que se celebran el lunes en La Moncloa. Esta es su principal debilidad porque el PP ha decidido convertir la crisis en su caballo de batalla casi exclusivo y porque, hasta ahora, las fuerzas minoritarias se han mostrado más proclives a reprobar la actuación del Gobierno que a apoyar su política en el Congreso. Los socialistas no han conseguido amarrar aún ni un solo apoyo parlamentario y su situación, de cara a la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2009, no es nada cómoda. La vicepresidenta primera se vanaglorió de los principios que mantiene el Ejecutivo en materia económica y del perfil social del PSOE. Fue su principal mensaje político tras el primer Consejo de Ministros tras la reunión de Zapatero y Rajoy. «Algunos preferirían cortar el grifo a los desempleados, a los pensionistas, a los padres o a los jóvenes; no es nuestra receta, la nuestra es progresista y solidaria», repitió con insistencia. Sin embargo, el Gobierno no hará ascos al apoyo de partidos conservadores como el PNV o CiU. Fernández de la Vega aseguró que, como siempre, intentará recabar el apoyo de «todos» a las cuentas públicas. Solbes fue aún más explícito. «Necesitamos seis votos; cualquiera que nos los pueda aportar es bienvenido», dijo. Aún así, explicó que no cuenta con cerrar nada hasta septiembre y admitió que la negociación de la financiación autonómica es ya una dificultad añadida en las conversaciones. Y no sólo por la actitud de las fuerzas nacionalistas e independentistas.

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