La orden fue dada hace casi un año, pero aún no habían comenzado los preparativos
ETA ordenó al comando Vizcaya atentar contra el juez Marlaska
Goikoetxea confiesa que la dirección de la banda le hizo el encargo como algo «prioritario» La banda pretendí
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La cúpula de ETA ordenó hace algo menos de un año al jefe del desarticulado complejo Vizcaya, el liberado Arkaitz Goikoetxea, asesinar al titular del Juzgado de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska, uno de los jueces más conocidos de la lucha antiterrorista. El cabecilla etarra, detenido el pasado martes junto a otros ocho activistas, confesó la madrugada del jueves que la dirección de la banda le comunicó que el atentado contra el magistrado debía ser «prioritario». Sin embargo, el comando todavía no había tenido oportunidad de realizar los seguimientos ni de preparar el ataque, ya que en los últimos meses había tenido una actividad frenética con otros muchos atentados dentro y fuera del País Vasco. Según la declaración de Goikoetxea ante los funcionarios de los servicios de Información en la sede de la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid, la orden de intentar matar a Grande-Marlaska la recibió en Francia antes de que a finales de agosto de 2007 empezara a liderar el reconstituido comando Vizcaya . Y antes, incluso, de comenzar su campaña de atentados con el ataque a la casa cuartel de Durango. La dirección de la banda -explicó el terrorista durante el interrogatorio- propuso a Goikoetxea el asesinato del juez cuando el etarra comentó que el centro de actuación de su futuro comando y uno de sus pisos francos iba a ser la casa del padre de su novia, la también detenida Maialen Zuazo. La familia Zuazo posee una residencia en la urbanización El Cardizal, de la localidad riojana de Ezcaray, una zona de vacaciones muy frecuentada por ciudadanos vascos, donde también la familia del juez, de origen bilbaíno, tiene una segunda residencia. Siempre de acuerdo con la declaración del liberado (que ha sido grabada íntegramente), durante los últimos meses, los terroristas del núcleo duro del comando se desplazaron en varias ocasiones a la casa de El Cardizal, tanto para fabricar los zulos en los cercanos municipios de Valgañón y Santo Domingo de la Calzada, como para hacer informaciones de objetivos en La Rioja. De hecho, la Guardia Civil todavía investiga si Goikoetxea y su novia, a los que relaciona con el ataque a la casa cuartel de Calahorra, están detrás del atentado contra la Delegación de Defensa de Logroño el 10 de septiembre de 2007. A pesar de que acudieron con frecuencia a las inmediaciones de la casa de Grande-Marlaska, jamás le vieron allí, insistió el liberado. La propuesta de la dirección de la banda terrorista para perpetrar el asesinato era la colocación de un coche-bomba, ya que la cúpula consideraba inviable, habida cuenta de la protección del juez, un atentado con disparos. La banda estaba dispuesta a facilitar el vehículo cargado de explosivos, pero el comando jamás llegó a requerir la entrega del vehículo.