De un catálogo de 45 profesiones de «difícil cobertura» para los parados autóctonos se ha pasado sólo a veinte

La oferta de empleo para inmigrantes cayó a menos de la mitad sólo en julio

Se sigue demandando empleadas de hogar, conductores y peonaje para la agricultura

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Antonio Núñez - león
León

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El llamado «catálogo de ocupaciones de difícil cobertura», ideado por el Gobierno para clasificar las profesiones en las que el paro local no encontraba salida, salvo para los inmigrantes que aceptaban cualquier tipo de empleo, ha bajado drásticamente de 45 profesiones u oficios a sólo 19 a primeros del mes de julio. Ahora los parados aprovechan casi todo y nadie se niega a la mínima oportunidad de empleo por muy mileurista que sea. Según el responsable provincial de inmigración de UGT, Miguel Angel Cueto, la caída en la oferta de empleos para la inmigración fue brutal en el último trimestre. «El primero de julio, según datos del Inem, teníamos 45 profesiones con demanda insatisfecha», se añade, «por parte de las patronales, pero sólo seis días después bajaron a la mitad o menos». Para Cueto el problema del empleo de la inmigración tiende a agudizarse de día en día en una crisis de la que el propio sindicato dice estar sorprendido y que pone fuera del mercado laboral a no pocos extranjeros con una cierta formación en cuanto a oficios, como instaladores electricistas, mecánicos o trabajos especializados en empresas auxiliares de la construcción. Paradójicamente se mantiene la oferta de empleo para peonaje, a pesar de la burbuja inmobiliaria, pastores en el régimen agrario o conductores de camiones. Ninguno de los tres subsectores está al alza en la actual coyuntura, ni mucho menos. Dificilísimo Según el ugetista Cueto, los nuevos inmigrantes lo tienen muy difícil para acceder a un nuevo empleo. «Sin papeles llegan ya muy pocos, por lo menos a León, y yo calculo que no pasen del uno por ciento. Hace sólo un par de años podían llegar a la cuarta parte del total o más, pero las regularizaciones masivas y la entrada en la UE de países como Bulgaria y Rumanía ayudaron a resolver al problema, al menos en la burocracia». La cantera de empleo para la inmigración sigue siendo, en lo que se refiere a las mujeres, el trabajo en hogares para atención a la tercera edad, un «yacimiento» de puestos de trabajo, en el argot de los técnicos, que no parece tener fondo, lo mismo que el peonaje de la construcción o del campo, para los que no se requiere ningún tipo de cualificación profesional. El «catálogo» de profesiones demandadas para inmigrantes, como se le conoce también en el argot sindical y patronal, se reduce cada vez más, lo mismo que las condiciones que el propio Gobierno está imponiendo a los empleadores, «con la boca pequeña y aunque pocos se den cuenta». Por ejemplo, según Cueto, para dar trabajo a un o una inmigrante se exige tener ingresos demostrados por encima de 1.500 o 2.000 euros al mes en renta familiar, lo que es poco frecuente entre jubilados que, ayudas de hijos aparte, precisan atención domiciliaria mientras sale a flote la Ley de Dependencia, a la que invita el Gobierno, pagan las autonomías y queda esperar». El empleo doméstico supone aproximadamente un 60% de la ocupación femenina inmigrante, sin distinción de nacionalidades de origen, una tarea dura y mal pagada, de menos de mil euros mensuales por lo general, que a menudo cae también en el descontrol de la economía sumergida. No hay estadísticas oficiales ni estudios privados de mercado. Con retardo Según los responsables de UGT, el paro entre la inmigración es un fenómeno económico que, como siempre, llega con retraso a León. En la construcción, por ejemplo, el sector más afectado por la crisis a nivel nacional, la demanda de trabajadores sigue siendo, al menos de momento elevada: los inmigrantes representan aproximadamente un tercio de la mano de obra. Algo parecido sucede igualmente en sectores como el de hostelería. En los andamios lo único que se le exige a un inmigrante es que trabaje de peón y en los pequeños negocios de turismo que domine la lengua castellana para atender al cliente local. Fácil para un sudaca . APENAS CIEN INMIGRANTE CON PASAJE DE RETORNO EN LO QUE VA DE AÑO Accem nacional Refugiados Accem El portentaje de «voluntarios» para retornar a los paises de origen es mínimo o ni siquiera testimonial

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