«En las casas no se puede reclamar a lo transportista, agricultor o pescador»
Los colegios oficiales de administradores de fincas celebraron a primeros de junio un congreso nacional en Barcelona para debatir los problemas del colectivo. Un mes después volvió a reunirse el Consejo General de Colegios en Madrid, pero en ninguna de las dos asambleas se debatió la crisis de los inquilinos. Según el presidente del Colegio de León, Jesús Luque, aunque el tema preocupa a todos, es imposible abordarlo. A la pregunta de por qué los propietarios de viviendas no se unen para reivindicar rebajas en el precio del gasóseo casero, lo mismo que han hecho transportistas, pescadores y agricultores se responde con dos argumentos que, al menos de momento, no tienen vuelta de hoja: primero, los consumidores son muchos, pero no hay ningún sindicato, partido ni asociación que los aglutine, y, segundo, cualquier reclamación por vía legal tendría de hacerse por vía individualizada, porque las comunidades de propietarios no tienen personalidad jurídica propia. «En estas condiciones o se reforman las leyes o no hay nada que hacer». A pagar Mientras tanto, los administradores se limitan a presupuestar nuevas derramas extraordinarias en los recibos de los propietarios, que estos últimos no tendrán más remedio que aceptar porque otro tipo de reclamaciones no caben. En cuanto a los proveedores, están en una situación igualmente crítica, sólo que al otro lado. «Están aguantando lo que pueden y, aunque no hay morosidad propiamente dicha, sí retrasos en los pagos. Normalmente se hace de forma anual para el conjunto de la comunidad de vecinos y luego se subdivide por meses, o en suministros mensuales que se pagan a treinta días». La crisis ha roto la costumbre del toma y daca de los recibos y desde hace algún tiempo se dan pocas moratorias, porque también las empresas suministradoras están con la manguera al cuello y tienen problemas de financiación con los bancos. «Cuando se llega a cierto nivel de endeudamiento te dejan de proveer y tienes que buscar otra empresa, pero con el dinero por delante, porque todos desconfían. Eso es lógico, porque no van a dar facilidades de entrada a otro que se retrasa con la competencia». En cuanto a si están descontentas las empresas, se responde con un «sí, pero casi nunca lo avisan».