No contaba con el certificado de aeronavegabilidad que indica que está en regla

Aviación Civil no dio permiso al Yak-42 para volar a Afganistán

La Audiencia asegura que el informe de Defensa, que dice contar con este permiso, es falso

Monumento a la amistad en recuerdo a las víctimas del accidente

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a.t. | madrid
León

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El avión Yak-42, que el 26 de mayo de 2003 se estrelló en Trabzon (Turquía) y causó la muerte de 62 militares españoles, no contaba con certificado de aeronavegabilidad de Aviación Civil para viajar a Afganistán, según aseguró ayer en la Audiencia Nacional un ex alto cargo de este departamento. Luis Rodríguez Gil, ex subdirector general de Control del Transporte Aéreo de Aviación Civil, indició al juez Fernando Grande-Marlaska, que investiga el caso, que el informe del Ministerio de Defensa que dice contar con este permiso es incorrecto, ya que su departamento nunca expidió el certificado por tratarse de una misión militar ajena a sus competencias, centradas en los vuelos comerciales. El certificado de aeronavegabilidad es el que indica que toda la documentación del avión está en regla y el que permite realizar inspecciones aleatorias sobre el estado del aparato. Rodríguez Gil, uno de los seis testigos interrogados, dijo desconocer si ese error se debió a que el avión voló sin certificado, si el documento que poseía lo había obtenido en el país de origen de la compañía, Ucrania, o si el certificado que tenía en vigor procedía de un vuelo comercial anterior, no válido para esta misión militar. El autor del informe de Defensa aludido, el auditor militar Ricardo Fortún, no pudo ser interrogado sobre esa contradicción porque declaró antes que Rodríguez Gil. Fortún elaboró en diciembre de 2003, por encargo del ministro Federico Trillo, un informe sobre las contrataciones de estos aviones para transportar tropas a Afganistán, con el objetivo de reclamar compensaciones a la empresa propietaria del avión accidentado. Según fuentes jurídicas, el auditor reconoció ante el juez que no tenía autonomía alguna para investigar el asunto ni autorización del ministerio para realizar trabajo de campo, ya que sólo trabajaba con las informaciones y documentos que le dieron el ministro y sus colaboradores. Los responsables de Defensa, explicó, le dijeron que no debía hacer informe alguno sobre las identificaciones de las víctimas, que, meses después, resultaron ser en su mayoría erróneas. Fortún indicó que nunca le enseñaron los contratos de los aviones, que ahora no aparecen, y justificó la no inclusión de documentos que las partes creen importantes porque no se los dieron.

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