La Audiencia Nacional procesa a los islamistas que querían atentar en el metro de Barcelona en enero
A la espera de conocer hasta dónde llegan los cambios que en la persecución penal del terrorismo de origen islamista parece dispuesto a introducir el Tribunal Supremo, la Sección Tercera de lo Penal de la Audiencia Nacional confirmó hoy el procesamiento de los once ciudadanos paquistaníes acusados de planear un atentado en el metro de Barcelona. El tribunal ordena seguir con el proceso contra los supuestos yihadistas, detenidos el pasado enero, al considerar que hay «indicios bastantes» para incriminarles tras encontrar en su poder material que podía utilizarse para fabricar bombas. Es la misma sala que juzgó y condenó a veinte de los detenidos en la denominada operación Nova, a los que impuso penas de entre 7 y 11 años de cárcel por pertenencia a banda armada, aunque les absolvió por falta de pruebas del principal cargo, planear un atentado contra el edificio de la Audiencia Nacional con un camión embutido de explosivos. Aquella investigación policial, la más importante contra las redes yihadistas tras la masacre del 11-M, quedó destrozada sin remisión el pasado martes, cuando el Supremo absolvió a 14 de los 20 condenados. Las razones se conocerán la próxima semana, cuando los magistrados concluyan la elaboración de la sentencia. Como en el caso de la operación Nova, la principal prueba de cargo contra los islamistas de la ciudad condal es la delación de un confidente policial. El tribunal, que acusa a los procesados de integración en organización terrorista y tenencia de explosivos, asegura que la información aportada por este confidente y la investigación de la Policía han descubierto indicios suficientes para sospechar la «existencia de un grupo organizado en posesión de sustancia explosivas». La célula, entienden los jueces, tenía como objetivo «la inminente perpetración en Barcelona de un atentado contra la ciudadanía indefensa con la finalidad de sembrar el terror». La sala recuerda que en la basura de uno de los domicilios de los imputados se encontraron mecanismos de relojería, pilas, cables, tarjetas telefónicas, detonadores y cilindros pirotécnicos con restos de pólvora. En un falso techo de ese mismo piso, además, los agentes se incautaron de nitrocelulosa y perclorato potásico, sustancias ambas que pueden ser usadas para fabricar explosivos.