La baja temperatura de las aguas frustra la esperanza de localizarlos vivos

Buscan en Asturias a los cinco desaparecidos del «Rosamar»

Los tres cadáveres y los cinco supervivientes ya están en sus lugares de origen desde ayer

Publicado por
Antonio Ojea
León

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vigo

Durante toda la jornada de ayer prosiguió el rastreo de la zona de hundimiento del pesquero

, que naufragó el pasado viernes a 24 millas al nordeste del puerto de San Cibrao (Lugo). En el operativo participan dos barcos y un avión, que ampliaron la zona de rastreo hacia el Este, a lo largo de la costa de Asturias, ya que la dirección del temporal podría haber empujado hacia allí los restos del naufragio, entre los que podrían estar los cinco tripulantes desaparecidos. La aparición de una balsa intacta, algunos chalecos salvavidas y otros restos en esa zona es lo que ha aconsejado ampliar el área de rastreo hacia Asturias. Sin embargo, las bajas temperaturas del agua en aquella zona, 12 grados centígrados, hacen prácticamente imposible sobrevivir en ella todo este tiempo, según fuentes de Salvamento Marítimo.

Mientras, los requisitos burocráticos necesarios para la repatriación de los tres cadáveres y los cinco supervivientes de la tragedia se llevaron a cabo en «un tiempo récord», según el alcalde de Foz (Lugo), José María García Rivera, quien firmó el certificado municipal para el traslado de los cuerpos, confirmado luego por la jueza de Viveiro encargada del caso. A pesar de los problemas que el largo puente festivo suponía, las familias de los marineros pudieron regresar en la madrugada del domingo a sus lugares de origen en las localidades portuguesas de Matosihnos, Vila do Conde y Figueira da Foz, acompañados por el alcalde de la primera de ellas, Antonio Parada, que se hizo cargo de los supervivientes. Un familiar del otro tripulante portugués, Anselmo Silva, que permanece desparecido junto con cuatro indonesios, continúa en Burela esperando noticias, porque, según dijo, «soy marinero y la esperanza es lo último que se pierde».

En Portugal, tanto en el barrio de Caxinhas (Figueira da Foz) como en Matosinhos y Vila do Conde el ambiente es de consternación, mientras los familiares velan en las capillas ardientes a los fallecidos que serán enterrados el lunes. Los familiares están en estado de shock y cuentan con apoyo psicológico por parte de los servicios de ayuda portugueses hasta que puedan dar sepultura a sus seres queridos.

La red hizo de ancla

Por otra parte, las coincidentes declaraciones de los supervivientes parecen abundar en la idea de que la red de arrastre por popa del barco provocó el hundimiento del

, al quedar fijada en algún objeto del fondo marino e impedir la marcha del barco en la dirección del temporal. La red enganchada habría hecho las veces de un ancla de fondo y, al impedir que la popa del buque ascendiese con las olas de hasta seis metros, permitió que el oleaje barriese la cubierta del barco, inundándolo rápidamente por la popa y provocando su hundimiento.

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Por las referencias conocidas, el barco podría encontrarse «corriendo el temporal», es decir dejándose llevar en la dirección del viento y las olas, con las redes de arrastre largadas para reducir la marcha de la embarcación empujada por el oleaje, haciendo el trabajo de lo que se conoce como «ancla flotante», o «de deriva» usada para la misma función de frenar la marcha de un barco empujado por el temporal. Algo no advertido por el sonar de a bordo, que dibuja el perfil del fondo marino en una pantalla, podría haber capturado la red que se usa para la pesca y detuvo bruscamente al barco dejándolo inerme ante las olas que lo alcanzaron.