Diario de León

La izquierda obliga a celebrar el primero de los debates al inicio de las campañas vasca y gallega

Zapatero dará cuenta de su gestión de la crisis al Congreso cada tres meses

El PP pretendía que el jefe del Ejecutivo interviniera ya en un pleno de carácter extraordinario

El presidente del Congreso, Bono, conversa con el secretario general del grupo siocialista, Jáuregui

El presidente del Congreso, Bono, conversa con el secretario general del grupo siocialista, Jáuregui

Publicado por
Alfonso Torices
León

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madrid

José Luis Rodríguez Zapatero comparecerá en el Congreso cada tres meses para dar cuentas de su gestión, explicar la evolución de la crisis económica, analizar la efectividad de las medidas de choque o acordar, si es preciso, nuevas iniciativas. Es el precio que el PSOE pagó ayer a los grupos de izquierda -IU, ERC y BNG- para derrotar una iniciativa del PP, que pretendía obligar al jefe del Ejecutivo a rendir cuentas en el Congreso de forma inmediata, en un pleno extraordinario, para debatir «con urgencia» por qué «el paro se ha colocado por las nubes».

Los socialistas lograron evitar in extremis el desgaste político de una derrota parlamentaria liderada por el PP, la primera que hubiesen sufrido esta legislatura, pero, presionados por los grupos ubicados a su izquierda, tuvieron que fijar el primer debate sobre la evolución de la crisis para el 10 u 11 de febrero, a sólo dos o tres días del inicio de la campaña electoral en el País Vasco y Galicia, que arranca el día 13.

El Gobierno pretendía realizar la primera comparecencia periódica de Rodríguez Zapatero en marzo, una vez que celebrados ambos comicios autonómicos y con unos datos sobre evolución del desempleo que prevé menos dramáticos. Sin embargo, los grupos de izquierda le dijeron que o acudía en la primera quincena de febrero, nada más regresar el Congreso a la actividad ordinaria tras el paréntesis navideño, o votarían junto al PP en la Diputación Permanente -el sustituto del pleno durante las vacaciones parlamentarias- para obligarle a comparecer la semana próxima.

Los socialistas tuvieron que optar por el mal menor y asumir que el presidente tendrá que pasar su primer examen parlamentario en plena campaña electoral. Sólo así lograron dar la vuelta a una votación que hasta la mañana de ayer tenían perdida. Su único consuelo es que tras pactar el voto con IU y ERC dejaron sólo al PP en la exigencia inmediata de comparecencia del presidente, con el único apoyo en la reclamación de Coalición Canaria. El PNV se abstuvo y los demás grupos votaron en contra.

El portavoz socialista, Ramón Jáuregui, en una intervención muy encendida, aseguró que la petición de comparecencia de Rodríguez Zapatero realizada por el PP «es puro oportunismo» y «un intento de desgaste electoral del presidente», y no «una necesidad de información urgente». Señaló que nadie puede acusar al jefe del Ejecutivo de tener desinformado al Parlamento sobre los efectos de la crisis porque ha realizado cinco debates monográficos desde junio, más dos debates de Presupuestos, y ha tenido dos reuniones sobre el particular con el líder del PP, Mariano Rajoy, y una, por separado, con cada uno de los portavoces parlamentarios.

El representante socialista acusó a la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, de hacer un uso partidista de la crisis y le preguntó «si es que esta oposición da la confianza que necesita el país». Él mismo contestó al final de la intervención: «Este Gobierno sacará a España adelante aunque sea sin ustedes».

Sáenz de Santamaría, después de presentar una cascada de cifras negativas y de asegurar que el Gobierno lleva a España al «desastre social», indicó que, ante esta situación, «un presidente responsable no habría esperado a que le llame el Parlamento, sino que habría venido él». Comentó que «ningún español entenderá que Rodríguez Zapatero no venga a esta cámara para tratar del problema que más preocupa a los españoles» y aseguró que «está claro que ustedes no son capaces de sacarnos de la crisis, pero el PP sí puede y, si quieren, está dispuesto a echarles una mano».

Antes de pactar con los grupos de izquierda, los socialistas llamaron a las puertas de los nacionalistas moderados, sus socios preferentes en el arranque de esta legislatura, pero estos le negaron cualquier ayuda. CiU ha decidido marcar distancias con el Ejecutivo y el PNV ha dejado claro al Ejecutivo que su último favor fue ayudarle a salvar los Presupuestos de 2009.

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