De la Vega alaba la relación fluida con la Iglesia a pesar de las discrepancias
m.e. | madrid
Finalizado el tour por España de Tarcisio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, el Gobierno le puso el broche con dos calificativos, «fluidas y cordiales», para definir las actuales relaciones con la Santa Sede. Ello no impide que los puntos de discrepancia con la cúpula de la Iglesia Católica sigan donde estaban; en las políticas de derechos, como la ampliación del aborto, los matrimonios homosexuales, los futuros cambios en la ley de Libertad Religiosa o la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Una discrepancia «democráticamente respetuosa» en esos temas y con espacio «para el diálogo y el acuerdo» en otros, recalcó Mª Teresa Fernández de la Vega.
Tras el Consejo de Ministros, la vicepresidenta eludió las disquisiciones sobre si la visita de Bertone suponía un aval o hacía el puente a los obispos españoles comandados por Antonio Rouco Varela. Los contactos con el Vaticano y con la Conferencia Episcopal española discurren por cauces distintos -“y mejor afinados en el caso de la Santa Sede, aunque eso no lo dijo- porque son ámbitos «de distinta naturaleza».
De la Vega destacó además que, cualquiera que sea la sintonía con el Vaticano, el Gobierno ha tenido «desde el primer día» una actitud «respetuosa y dialogante» hacia el episcopado español que «muchas veces no se ha visto correspondida».