El auge de la delincuencia organizada desborda a la Fiscalía Anticorrupción
madrid
Ya lo advirtió el nuevo presidente de la Audiencia Nacional, Ángel Juanes, durante su toma de posesión el miércoles: «Asistimos con impotencia a la aparición de un fenómeno criminal de primera magnitud: la delincuencia organizada transnacional, dotada de una fuerte organización en diversos territorios y con un poder extraordinario de corrupción y adaptabilidad a los distintos contextos sociales y políticos». El aviso de Juanes no fue casual y vino a reflejar la realidad cotidiana de un fenómeno que conoce de cerca el órgano judicial creado para hacerle frente: la Fiscalía Anticorrupción.
Sólo en el 2008, el departamento del Ministerio Público dirigido por Antonio Salinas experimentó un incremento «espectacular» del 100% de casos investigados. Un aumento en el que tuvieron un peso «notable» las diligencias referidas a la delincuencia organizada, por delante proporcionalmente de las otras dos actividades criminales en las que interviene la fiscalía especial: los delitos económicos y los casos de corrupción.
La mutación de las bandas de criminales asentadas en los últimos años en España, muchas de ellas en zonas costeras de Málaga, Alicante, Barcelona o Galicia, ha complicado su seguimiento, según reconoce el fiscal jefe Antonio Salinas en la memoria anual. La razón es el cambio de careta de los jefes del crimen organizado, que ahora buscan ser considerados empresarios legales y no matones, mediante la inversión en negocios limpios (muchos de ellos en construcción) a través del lavado de dinero obtenido de sus actividades ilícitas.
Se trata de un lucrativo oficio cuyo principal requisito de supervivencia depende de corromper a los garantes de la ley, los funcionarios públicos, «aunque finalmente parezca sólo uno de sus efectos», señala Antonio Salinas. Esto explica, añade, el interés de estas bandas transnacionales por invertir en obras públicas, un método importado de aquellos países donde las mafias están inmiscuidas en los resortes mismos del Estado.