La FOP compra montes y fincas para crear en Leitariegos un pasillo con 18.750 árboles
león
Una de las acciones encaminadas a «activar la economía local» es la forestación masiva de unas 30 hectáreas de montes y fincas con especies que, además de refugio, procuren alimento al oso pardo. Los trabajos que prevén la diseminación de 18.750 árboles -"más o menos 625 por hectárea-" en el Alto Sil, Somiedo y Alto Narcea serán contratados a diferentes cooperativas forestales de la zona. El caso más cercano es el abanderado por la Fundación ACS, presidida por Florentino Pérez, para plantar 5.000 árboles de interés para el oso pardo en el denominado corredor de Leitariegos.
Estas iniciativas requieren un sereno paso previo, como es la negociación de la compra de montes y fincas en este entorno. Se pretende adquirir parte de los montes de Riomolín (28,7 hectáreas), Sorrodiles (12,5), la Mata de Villarino (0,23 hectáreas) y Liburnal (4,73 hectáreas), además de varias fincas dispersas por el corredor en una superficie que abarca diez hectáreas. En total, se está planteando la adquisición de 46,16 hectáreas de terreno. Pero esta operación tiene un alcance mayor, puesto que la Fundación Oso Pardo podrá participar directamente en la gestión y control de mucha más superficie. Se da la circunstancia de que en esta parte de la montaña abunda el singular sistema de la propiedad proindivisa, es decir, aquella en la que cada propietario tiene una cuota ideal del monte -"no puede ser delimitado físicamente-", por lo que adquiriendo un pequeño porcentaje se puede influir en la gestión total de la propiedad, ya que todas las decisiones deben ser aprobadas por unanimidad de los titulares con derechos. Por este motivo, con la compra de 46 hectáreas, la FOP podría entrar en la gestión de más de 1.400 hectáreas de la montaña occidental.
Esta fundación lleva comprando territorio en la zona desde el año 1994 y hoy posee un total de once montes, que en conjunto suman cerca de 10.000 hectáreas, y 60 fincas, todas ellas distribuidas por territorios oseros. Su experiencia ha permitido dar un paso más en la protección directa del monte, animando a los copropietarios a asegurar la conservación y mejorar privilegiados territorios estableciendo planes de gestión. Según sus teorías, la compra de propiedades supone una mayor facilidad de acceso a la población local, que suelen ser habitualmente ganaderos, por lo que tiene un efecto multiplicador de las acciones de conservación del territorio.
En cuanto a las fincas, su adquisición permite la opción de aumentar las zonas de alimentación por todo el ámbito del corredor, mediante su forestación. Los territorios reforestados con especies productoras de frutos de interés para el oso pardo constituirán en el futuro interesantes puntos de atracción por su cobertura, sobre todo a finales de primavera y durante el verano.