Perfil
Más general que médico
Vicente Navarro Ruiz, general de división y cardiólogo pasó a la reserva tras estallar el escándalo del Yak-42. Sus compañeros consideran que era un buen militar que tuvo la desgracia de recibir una orden envenenada y escasa astucia -”o pocos arrestos-” para desobedecerla. Sus camaradas, los viejos generales que dominaban los Estados Mayores en la época del accidente, subrayan al recordar a Navarro que «era más militar que médico». Con eso quieren decir que a aquel doctor del Ejército del Aire le entusiasmaba la liturgia castrense y no lo escondía, y que en el hospital se sentía más cómodo de uniforme o con el mono de vuelo que con el batín y el fonendoscopio. Quizá por eso -”dicen-” a pesar de ser un aspirino era un hombre «apreciado» en la cúpula del Ministerio de Defensa. Y tal vez por eso le encargaron la misión de repatriar a los muertos del Yakovlev. Navarro estaba considerado un excelente cardiólogo.
Desde el escándalo no ha conseguido enderezar su vida. El Yak-42 arruinó su carrera militar. Su mujer murió poco después de que el caso le estallara en las manos, muchos antiguos amigos se alejaron de él. Decidió asumir toda la responsabilidad de lo sucedido en Turquía -”y así lo hizo en su primera declaración-” y sobre él ha caído la mayor de las condenas dictadas. Nunca intentó culpar a sus jefes. | efe