Elimina el límite en la deducción por vivienda y el portatil escolar se queda en una mera apelación
El PSOE rebaja las medidas anticrisis de Zapatero para lograr su aprobación
El Gobierno olvida su intención de promover una reforma laboral al romper con CiU

Zapatero conversa con Llamazares (IU) en presencia de Herrera (ERC)
madrid
El Gobierno y los miembros del Grupo Socialista terminaron ayer eufóricos tras la última sesión del debate sobre el estado de la nación. El Ejecutivo logró el respaldo de la cámara a las quince resoluciones que recogían las propuestas lanzadas durante el debate por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aunque en algunos casos con modificaciones menores para atraerse el apoyo necesario. Los socialistas, además, ganaron 86 de las 90 mociones que los distintos grupos parlamentarios sometieron a votación.
Zapatero abandonó el hemiciclo poco después de las 19 horas, sonriente y despedido con un largo aplauso por los diputados socialistas puestos en pie. Acababan de terminar las votaciones y en los pasillos del Congreso no se ahorró el comentario: «Tenemos la mayoría, se ha visto». A su lado, una parlamentaria del PSOE tarareaba el estribillo de una conocida canción de Ketama: «No estamos solos, que sabemos lo que queremos».
El Ejecutivo y el PSOE han vivido con tanta angustia la posibilidad de que el resultado final del debate celebrado la semana pasada fuese una derrota parlamentaria que, concluidas las votaciones, el portavoz José Antonio Alonso se precipitó desde su escaño a la sala de prensa para concluir de inmediato que el Congreso «ha dado su aval al Gobierno». Recordó que los socialistas obtuvieron la mayoría en todas las resoluciones que defendieron y destacó que el PP, sin embargo, fue derrotado en cada una de las mociones que puso a votación.
En lo que no hizo hincapié Alonso es que las quince resoluciones del PSOE aprobadas recogían en esencia las propuestas lanzadas en el debate por el presidente del Gobierno, pero quedaron desdibujadas en lo que a fechas, plazos y fórmulas concretas para su aplicación se refiere, precio pagado para facilitar un más fácil apoyo por otros grupos parlamentarios.
Se aprobó, por ejemplo, el fin de la desgravación fiscal por la hipoteca de la vivienda habitual, pero la resolución omite cuando entrará en vigor, ni acota quienes serán los beneficiarios. También fue aprobada la propuesta de otorgar ayudas directas a la compra de coches y motos, pero sin precisar la cuantía ni condiciones de acceso a la subvención. Caos informativo aparte, se supone que estas ayudas están en vigor desde el pasado lunes.
Inconcreciones del mismo tipo se produjeron a la hora de acordar la rebaja fiscal a pequeñas y medianas empresas y a autónomos, de apostar por la universalización del uso de ordenadores personales entre la población escolar, de apoyar los recortes presupuestarios para reducir el gasto público o de crear un fondo de 20.000 millones para apoyar la nueva economía.
Las quince resoluciones defendidas por el PSOE salieron adelante con el apoyo constante de Bloque Nacionalista Gallego (BNG), Unión del Pueblo Navarro (UPN), Coalición Canaria (CC) e Izquierda Unida (IU-ICV).
El único sabor amargo del día para los socialistas fueron las cuatro votaciones perdidas frente a la oposición, tres de ellas encabezadas por el PNV. No sólo lideró las únicas derrotas del Gobierno, sino que fue el grupo parlamentario, a excepción del socialista, que más resoluciones sacó adelante. En concreto, siete de quince.
El encontronazo del día lo protagonizaron el PSOE y CiU. Los socialistas, presionados por IU y los sindicatos, rompieron el acuerdo que con los catalanes para patrocinar una resolución que animaba a centrales y empresarios a incluir en el diálogo social la reforma del mercado laboral y terminar con la dualidad de contratos.