Vuelven los toros al hemiciclo
Análisis | antonio del rey
NI autocrítica electoral, ni el futuro de Garoña, ni análisis de la campaña, lo que ayer se pudo ver en la sesión de control al Gobierno del Congreso de los Diputados fue un festival taurino en toda regla, donde el maestro ha sido el vicepresidente tercero, Manuel Chaves, él solito frente a tres miuras con el hierro del PP.
Lo ha dicho el diputado del grupo popular Rafael Merino, después de que el tendido socialista ovacionara puesto en pie a Chaves, por su valor al afrontar una pregunta de Juan Manuel Moreno sobre el presunto trato de favor de la Junta de Andalucía en la subvención millonaria a una empresa donde está empleada su hija Paula.
La arremetida del PP, petición de dimisión incluida, por un asunto «ética y estéticamente reprobable» y que, según Moreno, le perseguirá «toda su vida política» no ha merecido a Chaves más crédito que el de un intento por arrojar «basura» e «insidias» contra él.
«Lo único que les interesa es meter a los demás en el fango en el que alguno de ustedes está metido», ha proclamado dirigiéndose al tendido de enfrente, en un final de faena aplaudido con ganas por los del PSOE, con el diputado Álvaro Cuesta agitando en alto su chaqueta.
Cuando le ha tocado a Merino, el de Córdoba ha comenzado con una advertencia: «La última vez que ustedes montaron un festival taurino como el que acaban de hacer ahora un ministro, a los dos días, tuvo que presentar su dimisión, se lo recuerdo para que se vayan aplicando el cuento».
El diputado del Partido Popular tenía en mente al ex ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, aclamado como figura del toreo por los parlamentarios socialistas poco antes de presentar su dimisión.
La bronca entre socialistas y populares ha aumentado mientras Merino insistía en exigir la dimisión de Chaves. En su respuesta, el vicepresidente le ha pedido que no convirtiera el Congreso en un «festival taurino» y le ha dicho que si el PP no le ganó nunca en Andalucía ahora no lo conseguirá desde el «rencor» y con «mentiras» referidas a su familia.
Todavía ha tenido que contestar al tercer interpelante del PP, Ricardo Tarno, empeñado en demostrar que la Junta de Andalucía benefició a la empresa donde trabaja Paula Chaves y al que ha acusado de mentir «a sabiendas».
Y han sido estos los momentos de mayor emoción del pleno, porque el líder del PP, Mariano Rajoy, no ha dicho ni una sola palabra de la victoria de su partido en las elecciones europeas en su cuestión al presidente José Luis Rodríguez Zapatero, dedicada una vez más a exigirle reformas estructurales contra la crisis.
Con el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran Lleida, sí ha hablado el presidente de las elecciones, aunque no de sus resultados, porque le ha pedido que evalúe la «deplorable» campaña electoral y Zapatero se ha negado a «entrar en el juego» por respeto a la tarea política.
A Joan Herrera, de ICV, en busca de la exclusiva sobre el cierre de la nuclear de Garoña, le ha reiterado que el Gobierno será «coherente» con su programa electoral, comentario según él «bastante explícito» desde el PP se lo han desmentido con un sonoro «noooo».
Eso sí, aunque Rajoy haya callado, los diputados de su grupo sí se han afanado por recordar que habían ganado las europeas, en primer término su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, para quien Zapatero y el británico Gordon Brown son los únicos dirigentes europeos «con el pie cambiado».
Santamaría, en el día de su cumpleaños, también se ha apuntado al festival, porque ha dicho que «no es decente» que Chaves «abuse de su cargo» para dar diez millones de euros a la empresa de su hija.
Así que nada, mañana de toros en el Congreso. Y Álvaro Cuesta que casi tira la chaqueta al ruedo.