Reportaje | MAITE RABANILLO

«Algo de mi niñez se ha ido con él»

Los lectores del Diario de León se unen a la pérdida de Victoriano Crémer

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León

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Son anónimos, pero no desconocidos. Día tras día, los lectores del Diario de León han acompañado a Victoriano Crémer a través de su columna diaria, que publicó hasta su último día. Las palabras de consuelo, de ánimo y de pérdida de los que fueron -”y seguirán siendo-” sus lectores han llegado durante todo este aciago fin de semana a nuestra redacción. A través de ellos, sentimos aún más la grandeza de un personaje que se hizo querer mostrándose siempre tal y como era, sin tapujos ni maquillajes. «En realidad, era difícil no admirar a don Victoriano Crémer -”nos cuenta alguien que se hace llamar un hombre triste -”. Ya no sólo como poeta o columnista, sino como persona. Toda su vida se mantuvo insobornable, contestatario, rebelde... pero siempre con esa sonrisa y esa mirada pícara, que hacían imposible no quererle».

Rafael nos escribe desde Asturias. Confiesa que lleva cinco años comprando este periódico para leer los artículos de «un magnífico columnista y escritor». Su ausencia supone para él «una gran pérdida para la gente que seguimos soñando con un mundo mejor». Sus cien años le dieron para mucho. También para acompañar vidas enteras, como la de María Luz, quien nos cuenta que le admira desde su infancia, «desde que comencé a leer y a escucharle en la radio. Adiós , señor Crémer, nunca le olvidaré, espero que allí donde ha ido le dejen seguir escribiendo y desde una ventanita, aunque sea pequeña, vigile León y a los leoneses, que falta nos hace». Pedro retorna, también, a su infancia para recordarle, «todavía recuerdo a don Victoriano hablando por la radio hace muchísimos años. Algo de mi niñez se ha ido con él». Lo mismo le ocurre a Ramón, a Tereri, a Anselmo Ángel... una avalancha de recuerdos imposibles de reproducir.

Hay quien ha preferido los versos para despedirse del poeta, como aquel que firma Tierrafracio, que nos cuenta « se fue don Victoriano a su espadaña / un junio de sanjuanes y feriados, cuando el prado moría en la guadaña / y el pan brillaba en versos rastrillados. / Se fue don Victoriano. Queda España / más huérfana, y sus hijos más callados ». Desde Vitoria nos escribe Julio, para quien «hemos perdido a una persona de las que ya no quedan». Mensaje especial el de Cintia Crémer, «el palomar del sordo se ha quedado vacío, como vacío se ha quedado un trocito de nuestro corazón...»

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