Diario de León

Reportaje | D. l. mirantes

Verano azul, año negro

Los abortos masivos en rebaños vacunados de lengua azul provocan pérdidas de más de 30.000 euros

Ángel Viñuela maneja uno de los rebaños afectados por la lengua azul.

Ángel Viñuela maneja uno de los rebaños afectados por la lengua azul.

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«Llevo más de cuarenta años cuidando ovejas y jámas había visto una cosa así», asegura Ángel Viñuela, un ganadero al que la mala aplicación de las vacunas contra la lengua azul le ha reportado pérdidas de más de 30.000 euros.

Este ganadero de Rodiezmo estima que perdió más de 600 corderos, «a los quinientos abortos dejé de contar». En una sola tarde, antes de encerrar a las ovejas en la nave de Ardón, encontró 19 corderos recién paridos muertos en la pradera. Además «las madres huían de las crías».

Según el ganadero, el motivo de tal sangría fue la mala administración de la vacuna a las ovejas. La aplicación de la vacuna distribuida el pasado año debía ser subcutánea y no intramuscular como les fue administrada a muchas cabezas de ganado de sus rebaños. «Sólo vino un veterinario a vacunar y ponía las dos vacunas a la vez, simultáneas, una en cada mano».

La comisión de los veterinarios es de tres euros por cada oveja vacunada, algo que «puede explicar la prisa por vacunar y la falta de cuidado».

Pero los abortos no es el único problema que le ha quitado el sueño en este año. Las doscientas ovejas que ha tenido que quitar por el estado raquítico en el que se quedaban tras la vacunación han aumentado las pérdidas. «Todos los años han dado por encima de cuatro kilos de lana y este año no llegaban ni siquiera a dos».

A las ovejas se les cortaba el parto y la leche y rehuían a las crías. «El trabajo que tardaba una hora y media en hacer me llevaba cuatro», asegura Ángel.

Para Ángel Viñuela, las indemnizaciones de 18 euros que concedidas por cada cría perdida no puede compensar todo aquello. Escuchar a este ganadero muestra como se siente gran parte de los ganaderos leoneses, «con otro golpe de estos nos hunden, nadie mira por el campo, ni por los ganaderos».

Todos estos motivos llevan a este ganadero de Rodiezmo a sentir el abandono de la administración, «cuando venga a mi pueblo en septiembre me gustaría hablar con Zapatero, para que vea la situación real», reclama Ángel, que recuerda que muchos de los lechazos que «disfrutan en las reuniones para solucionar lo de la burbuja inmobiliaria» salen de su rebaño y del de sus compañeros ganaderos de León.

«Qué no se nos olvide», es lo que piden los ganaderos afectados, un año después del «verano azul, azul de gripe».

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