León y Asturias albergan osos nacidos de dos poblaciones aisladas hace medio siglo

Biólogos hallan ADN de dos hermanos que descienden de un macho occidental y una hembra oriental

Imagen inédita proporcionada por la Fundación Oso Pardo de un espléndido ejemplar de macho adulto lo

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Marco romero | león
León

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La vertiente leonesa del Parque Nacional de Picos de Europa y el Parque Natural de Redes, en Asturias, son los dos emplazamientos en los que los científicos han hallado evidencias que confirman la existencia de, al menos, dos ejemplares de oso pardo cantábrico fruto de la comunicación genética entre las poblaciones oriental (León, Palencia, Asturias y Cantabria) y occidental (León, Asturias y Galicia). Las dos subpoblaciones llevaban, al menos, 50 años completamente aisladas, sin intercambio genético.

La confirmación la hizo pública ayer el Principado de Asturias, aunque la investigación ha sido realizada por un equipo de la facultad de Biológicas de la Universidad de Oviedo durante más de cinco años. Los análisis del ADN contenido en las muestras de pelos y heces han permitido identificar a dos individuos híbridos -"de madre oriental y padre occidental-". Uno de ellos es macho y del otro aún se desconoce el sexo, «ya que no ha podido ser determinado en los análisis genéticos realizados», admite la Consejería de Medio Ambiente de Asturias. Sin embargo, se sabe que son hermanos y descendientes de un macho migrante de la población occidental encontrado en la oriental, en una localidad palentina, en el año 2005, y de una hembra que ya había sido muestreada en la vertiente cántabra del Parque Nacional de Picos de Europa.

La primera evidencia se tomó en el parque de Redes el 18 de noviembre del 2008. Su análisis permitió constatar la existencia de dos individuos cruzados. Uno de ellos fue reconfirmado por una muestra tomada en la primavera de este año en León, en las estribaciones de Picos de Europa.

Este estudio, que seguiría la estela de otros anteriores, como los dirigidos por Ignacio Doadrio para el CSIC, se vende por la Administración asturiana como el hallazgo de los primeros descendientes de progenitores de ambas poblaciones, lo que confirmaría «la existencia de comunicación genética efectiva». Además subraya que «este proyecto de investigación ya puso de manifiesto con anterioridad que había, al menos, cuatro migrantes de una población a otra, uno de los cuales fue posible identificarlo en distintas localidades durante su deambular entre ambas zonas.

Ni el Principado de Asturias ni la directora del proyecto, Ana Domínguez Sanjurjo, quisieron aportar más información sobre este trabajo hasta que sea difundido por los medios asturianos. Sin embargo, este periódico pudo saber de otras fuentes que la diferencia genética que existe entre las dos subpoblaciones es extrema, superior al 40%, o que la diversidad genética de los osos cantábricos se sitúa entre las más bajas descritas en la literatura científica. La tasa de endogamia en el núcleo oriental es del 10%, cuando la máxima tolerable para la fauna doméstica es del 1%. Por esta razón es extraordinariamente importante el tránsito de osos de un lado a otro. Si consiguiera reproducirse un migrante de una subpoblación a otra cada diez años, reduciría la diferenciación entre las dos poblaciones al 20%, lo que garantizaría la supervivencia del núcleo oriental.

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El presidente de la Fundación Oso Pardo, Guillermo Palomero, consideró una «excelente noticia» la detección de los dos osos híbridos. Su aparición «exige impulsar los trabajos» del corredor interpoblacional para disminuir la fragmentación y facilitar la permeabilidad de los osos entre uno y otro núcleo. «Si se confirma el trasvase genético en más ejemplares, podríamos empezar a hablar de una sola población de osos y no de dos, como hasta ahora».