Reportaje | marco romero
El agua usada para limpiar las calles de León surtiría un año a un pueblo de 1.500 vecinos
La privatización de Aguas obligará a reorganizar un servicio que consume 85 millones de litros anualmente

Un operario de baldeo manual, a punto de culminar en la Catedral una jornada que, en fines de semana
«¡Y en mi pueblo abren el agua sólo dos horas al día!», se quejaba hace escasos días una turista andaluza mientras observaba perpleja a un operario que baldeaba a manguera el entorno de la Catedral. ¿Necesidad o despilfarro?, puede preguntarse cualquiera. La respuesta, si la hay, está en los datos del proyecto de ejecución del servicio de limpieza viaria y en los partes diarios facilitados por la empresa concesionaria.
El agua utilizada para limpiar las calles de León abastecería durante todo un año a una población de 1.512 habitantes, teniendo en cuenta que cada ciudadano leonés consume una media de 154 litros de agua al día ( Encuesta sobre el suministro y tratamiento del agua , INE). Bien es cierto que no toda el agua utilizada para baldear y limpiar las calles del centro comercial y del casco histórico de la capital leonesa procede del abastecimiento de la estación potabilizadora, aunque gran parte de los 85 millones de litros que consume anualmente este servicio son aptos para el consumo. «Tratamos de coger el agua de puntos de abastecimiento especialmente adaptados, pero no siempre es viable», explican fuentes de la Concejalía de Medio Ambiente. «El agua que hay en los pozos no siempre aporta suficiente caudal y las máquinas no pueden ir a puntos lejanos, por eso se toma el agua de las bocas de riego distribuidas por la ciudad», matizan las mismas fuentes.
El agua utilizada para baldeo -"curioso concepto ligado al tradicional riego de calles con baldes-" no supone más que 1,7 litros por habitante al día, argumentan en defensa de este servicio, cuando el consumo diario de agua por persona es 90 veces mayor. El baldeo manual da trabajo a doce operarios, diez de ellos en horario nocturno, durante toda la semana, excepto domingos y festivos, y el mixto, al que tienden todas las pequeñas y medianas ciudades, sólo emplea a dos personas 40 jornadas al año. En éste último tipo de baldeo un operario cargado con manguera acompaña a otro que manipula algún medio mecánico.
«Es necesario para arrastrar el sedimento y la basura hacia los sumideros. El barrido manual no se lleva el monóxido de carbono, ni el polvo que generan las calefacciones, ni el de la combustión de los coches...», argumentan desde la Concejalía de Medio Ambiente.
El comité de empresa de Urbaser también defiende el baldeo manual como el «método de limpieza más eficaz», en palabras de su presidente, Antonio Nicolás. «Si en el Barrio Húmedo o en alguno de los 13 distritos no se utilizara el baldeo estaríamos como hace 50 años». «En el sur no sería posible -"añade-", pero estamos en una ciudad que puede hacerlo».
Una de las incógnitas que gravita sobre este servicio es su viabilidad cuando sea privatizado en un 49%. Lo más probable es que la gestora decida cobrar el agua consumida de la red, por lo que se aventuran cambios en la organización de los trabajadores. El comité espera conocer cuanto antes la memoria técnica que planifica el agua que se va a utilizar tras la privatización, de qué manera y cómo se va a tecnificar el servicio. Este documento ni siquiera ha pasado por la Comisión de Medio Ambiente.