Una ofrenda en la intimidad
Familiares depositan flores ante la placa.
A la orilla del arroyo de La Vega, un pequeño riachuelo que aún fluye junto a la flamante Terminal 4 de Barajas, tuvo lugar el acto de recuerdo y homenaje a los muertos. En ese lugar acabaron las vidas de 154 personas y allí aparcaron ayer cinco autobuses repletos de familiares. En la intimidad, añoraron a los suyos ante un monumento imponente: un gran monolito visible desde el aire que recoge los nombres de los fallecidos y un lema: En un lugar...Siempre en nuestros corazones.
Antes, el capellán del aeropuerto ofició una misa en los jardines de la Terminal 2 con medio millar de aistentes.