El IGME y la ULE presentarán en Coria un estudio geológico de la cueva de Valdelajo

El congreso se celebrará a finales de septiembre y en él se expondrá una comunicación científica

La cueva posee una gran cantidad de estructuras y de estereotemas en muy poco espacio.

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Juan Manuel Castro | sabero
León

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Un estudio geológico y una comunicación científica sobre la cueva de Valdelajo serán presentados en el décimo Congreso Internacional sobre Patrimonio Geológico y Minero de Coria (Cáceres) los días 24 al 27 de septiembre próximo por Rodrigo Castaño de Luis, del Instituto Geológico y Minero de España, y por José M. Redondo Vega del departamento de Geografía y Geología de la Universidad de León.

El Congreso de Coria está convocado por la Sociedad Española para la Defensa del Patrimonio Geológico y Minero y constituye un foro de encuentro y discusión de las investigaciones y trabajos profesionales que, desde distintas disciplinas científicas, se estén llevando a cabo en el ámbito de la recuperación y difusión del patrimonio geológico y minero, así como en los más amplios aspectos de la historia y la cultura mineras. Los trabajos versarán sobre distintos aspectos relacionados con la investigación, gestión, conservación y divulgación del patrimonio geológico y minero y su temática versará sobre patrimonio geológico, minero, puesta en valor con la musealización, parques y rutas y la arqueología e historia minera.

De interés geomorfológico. Desde la Universidad de León se ha llevado a cabo hace pocos meses un estudio sobre la situación actual de la cueva de Valdelajo considerándola como de interés geomorfológico y, en un primer análisis, se considera que se trata de una cavidad muy pequeña pero que su conservación ha sido buena y, en consecuencia, ha evitado su degradación y los expolios a que son sometidas con frecuencia las cuevas conocidas. Conserva intactos la mayor parte de sus espeleotemas. Su ubicación, en las proximidades del Museo de la Minería y la Siderurgia de Castilla y León, en Sabero, y de varias antiguas minas de carbón suponen un nuevo añadido al interés turístico.

Rodrigo Castaño, previa visita a la cueva en varias ocasiones, en declaraciones a este periódico resaltó que la cavidad ha sido bien gestionada desde su descubrimiento, lo que ha permitido su protección y se ha trabajado bien en ella, lo que no es habitual en otros lugares. Además, prosigue, tiene la suerte de tener una cantidad de estructuras y de estereotemas en muy poco espacio bastante alta; y, a su criterio, puede ser un buen aula para mostrar al visitante que se acerque al patrimonio minero del valle.

Para este geólogo lo más llamativo son los macarrones de tres metros de altura, los bus o cinco lagos y, con diferencia, las antofitas -"los cristalinos de aragonito que se encuentran revistiendo las estalactitas-" cuyo origen viene marcado por las corrientes del agua que, a su vez, proceden de las fisuras y se deslizan por encima de las estalactitas u otras estructuras existentes y se van depositando. La pureza del carbonato calcio, resalta Rodrigo, «permite que el aragonito cristalice como tal y en lugar de formar costras forme cristales».

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Otro aspecto que destaca Rodrigo Castaño son las altobitas que presenta la cueva, con gran diferencia señala, porque para él son unas desconocidas que ha visto en pocas ocasiones. También resalta las pisolitas, las perlas de caverna; el aiqus, los microlagos y la colada de la entrada de la cavidad, que considera «magistral, muy accesible y fotogénica».