Reportaje | J.M. CASTRO
Un tesoro oculto durante siglos
El recinto fue descubierto por los vecinos de forma casual en 1999
La cueva de Valdelajo fue descubierta de forma casual en 1999 por unos vecinos de la localidad durante unas prospecciones destinadas a la explotación de una cantera en las calizas devónicas de la Formación Santa Lucia. Tras su descubrimiento se acometieron trabajos de mejora de los accesos a la cavidad y de conservación de los espeleotemas que alberga. Para ello el Ayuntamiento gestionó fondos propios y subvenciones de la Junta, Diputación y Grupo de Acción Local de Riaño. Además, el Grupo de espeleo logía de Matallana realizó estudios y la topografía de la cueva.
Gracias a la intervención municipal y a la colaboración de los vecinos la conservación y limitación de su acceso, el buen estado de conservación de los espeleotemas e incluso de las formaciones más frágiles, como los finos macarrones no hubieran resistido por los posibles actos vandálicos o por la propia influencia del medio exterior.
La cavidad, de pequeño tamaño, está acondicionada para visitas guiadas, incluido para personas con movilidad levemente reducida, y constituye un excelente aula para mostrar los procesos kársticos que le han dado origen y la morfología derivada de los mismos, ya que la diversidad de espeleotemas es alta, incluyendo varios tipos de estalactitas, estalagmitas, columnas, banderas o draperies, coladas o flowstones, «macarrones» o soda Strauss, helictitas, antofitas, formas caroloides, microlagos o tours, moonmilk, y enrejados o boxworks, según recogen los ponentes para su presentación en el Congreso de Coria.
Además en el entorno de la cueva pueden observarse elementos derivados de una antiguo paleo-karst que debió ser bastante más extenso que la cavidad actual, aunque lo más probable, según los estudios, es que los orígenes de ambos sean distintos y la única coincidencia sea el asentamiento sobre la misma unidad litológica.