Detienen al ex novio de Laura Alonso como presunto autor de su asesinato
La policía ya sospechaba de J. C. G., de 32 años, pero no logró indicios suficientes para arrestarle en los dos interrogatorios previos a los que fue sometido

Imagen de la marcha silenciosa que se celebró ayer en Toén para honrar a Laura Alonso.
El ex novio de Laura Alonso Pérez, la joven de 19 años cuyo cadáver fue hallado el sábado entre la maleza de un monte del municipio ourensano de Toén, fue detenido ayer como presunto autor de la muerte de la joven, mientras los amigos de la fallecida llevaban a cabo una marcha silenciosa desde la parroquia de Xestosa hasta el edificio del ayuntamiento de Toén, a unos 5 kilómetros de distancia. El descubrimiento del cadáver, tras una semana de desaparición, ha impulsado a decretar tres días de luto oficial en aquel municipio.
La policía ya tenía a J. C. G., de 32 años, en cabeza de la lista de sospechosos. Desde el principio las pesquisas se centraron en el entorno próximo de la víctima, incluyendo a su novio actual, de 21 años, pero los repetidos interrogatorios llevados a cabo hasta ahora no habían proporcionado indicios suficientes como para proceder a la detención de ninguno. Fue el hallazgo del cadáver, en una zona que ya había sido rastreada anteriormente, lo que añadió los rastros que faltaban para poder incriminar a alguien, tras cotejar los nuevos indicios con los análisis de muestras recogidas en el coche del ahora detenido. El presunto autor de este asesinato que ha cubierto de consternación a todo el pueblo de Toén fue denunciado por Laura al poco de separarse, aunque posteriormente retiró la denuncia. La chica dijo entonces que sólo se había tratado de unos empujones.
Sin embargo, en uno de los dos teléfonos móviles de la joven habían aparecido mensajes recientes y amenazadores enviados por su ex novio, además de una llamada perdida realizada presumiblemente por Laura a su actual novio en la noche en que se produjo su desaparición, hace una semana.
«Lo único que pedimos es que se haga justicia; que se castigue al que lo hizo», decía ante los periodistas el tío abuelo de Laura, Manuel Olleros, quien hacía las veces de portavoz de una familia consternada por el dolor. Especialmente derrumbado al conocer el hallazgo del cuerpo estaba el padre de Laura, quien parecía haber mantenido la esperanza de encontrar a la joven con vida, mientras su madre llevaba días haciéndose a la idea de que no volvería a ver viva a su hija. De la conmoción que la desaparición de Laura Alonso había provocado entre sus vecinos puede dar idea que prácticamente todos estuvieron durante la última semana rastreando los montes próximos a donde habían sido encontrados su otro teléfono móvil, desde donde hizo la última llamada a su actual pareja que éste no llegó a responder, y su chaqueta, hallada a unos tres kilómetros de distancia.