Diario de León

Entrevista | pedro prendes carril | abogado, director del tratado práctico concursal

«Hace falta asentar la cultura concursal en la sociedad española»

Pedro Prendes Carril.

Pedro Prendes Carril.

María Jesús Muñiz Prieto
León

Creado:

Actualizado:

El director de la Guía Práctica Concursal, que saca ahora su tercera edición y es el libro más vendido de la Editorial Aranzadi; y del Tratado Práctico Concursal, que en un mes se ha convertido en todo un éxito de ventas en su sector; el abogado Pedro Prendes Carril insiste en que es necesario «asentar la cultura concursal en la sociedad española». El concurso de acreedores, explica, «no debe verse como un obro, la quiebra y la ruina; al contrario, es un procedimiento muy digno y adecuado para sacar a las empresas adelante».

-¿Estaban los profesionales suficientemente preparados para la avalancha de procesos concursales que se ha producido?

-La nueva Ley Concursal supuso un cambio radical, una reforma absoluta y necesaria, porque lo que había antes no era ni válido ni aconsejable. Pero ese cambio lleva implícita la necesidad de una preparación importante, porque es una ley muy compleja. Hace falta incidir siempre en la preparación.

-¿Por qué siguen las empresas resistiéndose a presentar el concurso cuando están en dificultades?

-Aún hay que avanzar en el cambio de mentalidad. En España en todo el 2008 se presentaron alrededor de mil concursos. En Alemania, en el mismo ejercicio, se presentaron 90.000. ¿Por qué esa diferencia? Allí el concurso se ve como algo normal, natural para una empresa en dificultades, que sirve para obtener ventajas financieras y convenios que permiten que la sociedad salga adelante. En España está calando poco a poco, pero permanece la sensación de las antiguas quiebras, que eran auténticas ruinas. No es fácil cambiar eso.

-La Ley Concursal tenía como objetivo conseguir que las empresas en dificultades sobrevivan. ¿Se ha conseguido? ¿Se actúa a tiempo?

-No. Actualmente un 93% de los concursos acaban en liquidación, y apenas unos pocos logran convenio con los acreedores y siguen funcionando. La liquidación implica que todo se va al traste. Está claro que hay que evitar estas estadísticas, pero ¿por qué sucede? Porque las empresas presentan los concursos a última hora, cuando ya no hay nada que ofrecer. Eso no puede ser, hay que solicitar la medida en el momento adecuado, cuando aún hay un patrimonio suficientemente importante como para ofrecer a los acreedores algo razonable, que permita aprobar un convenio. La ley establece como obligación que el concurso se presente en los dos meses siguientes a que se produzca la situación de insolvencia, es decir, cuando no se pueden pagar regularmente las obligaciones exigibles. Si esta exigencia se cumpliera, el proceso concursal sería un mecanismo fabuloso para permitir la supervivencia de la empresa.

-¿Conocen realmente las empresas los mecanismos que tienen a su disposición para actuar cuando están en dificultades?

-Debería haber más información a las empresas, por eso jornadas de formación como las que se están celebrando en León son importantes. Pero no deberían acudir a ellas sólo profesionales, es importante que los empresarios estén implicados, que conozcan el suelo que pisan. Eso es algo que es necesario mejorar, hay que llegar al empresario, informarle de cómo son las cosas, del alcance de la Ley Concursal para que pueda tomar decisiones. Ahora la mayor parte de los empresarios siguen pensando que es mejor no acudir a esta medida.

-La ley establece también que las personas físicas, las familias, pueden acogerse a una declaración de concurso. ¿Es eficaz también en este caso la herramienta?

-Es cierto que la ley contempla esta posibilidad, y se está prodigando bastante. Pero creo que es un error introducir esta posibilidad, cuando de lo que realmente se trata es de regular a las empresas. Es como matar moscas a cañonazos, en realidad requeriría un procedimiento específico. También hay que evitar malentendidos, como que la declaración del concurso evita la ejecución de la hipoteca. En el caso de las personas físicas, las deudas que no se pagan subsisten. Entonces ¿de qué vale el concurso?

-¿Estamos todavía ante el peligro de que se produzca un efecto dominó entre las empresas por el concurso de otras sociedades?

-Es cierto que las grandes empresas provocan un efecto cascada, que es difícil de solucionar. Sólo se logra si el concurso se solicita en el momento adecuado y las sociedades pueden subsistir.

-¿Han tocado fondo las dificultades de las empresas?

-Creo que lo peor está por venir. La crisis va para largo, y quedan unos cuantos años muy difíciles. El volumen de concursos va a seguir manteniéndose, y dentro de dos o tres años irá normalizándose hasta volver al goteo de casos que era habitual. Pero será un proceso lento, todavía nos queda mucho.

tracking