Zapatero aborta cualquier tipo de polémica y destina 24 millones al Palacio de Congresos

El Gobierno rectifica cinco días después de que anunciara la paralización sin fecha debido a la crisis

Maqueta del futuro Palacio

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f. ramos | león
León

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El amago de abandono a su suerte sine die del Palacio de Congresos quedó ayer en una anécdota. Casi un chiste que ha durado cinco días: desde que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo pospuso, sin fijar fecha, la firma del convenio de financiación hasta que el ente gubernativo anunció de manera oficial que el Consejo de Ministros aprobará el viernes un Real Decreto para aportar al proyecto una subvención de 23,98 millones de euros, repartidos en las anualidades 2010, 2011 y 2012. Todo de acuerdo al documento que se había esbozado desde el consistorio para que el Estado, que ya ha desembolsado 6,5 millones de euros, cumpliera con el compromiso que hizo José Luis Rodríguez Zapatero en el 2004. Entró el presidente en escena y se acabaron las dudas, las medias tintas, la cortada de la crisis económica como percutor del cañonazo que amenazaba la obra insignia de su compromiso con la capital leonesa. Se rectificó el Gobierno a sí mismo y León se despierta del sofoco de imaginar la vieja azucarera varada, con sus cristales rotos y su tejado roído, como uno más de los emblemas que jalonan la historia negra de los incumplimientos de las administraciones. Después de la indecisión, el ministerio que dirige Miguel Sebastián se despachó con una nota de prensa en la que subraya que «se trata de una actuación de características económicas, estructurales y turísticas no comprendidas en las transferencias generales de fondos para la financiación municipal, ya que la finalidad última de los palacios de congresos es incentivar puntualmente el logro de objetivos prioritarios de la política económica, comercial y turística mediante acciones que faciliten el desarrollo de ofertas específicas por parte de los entes locales». «La construcción de un palacio de congresos emblemático en la ciudad de León responde a la apuesta por el desarrollo económico y social alternativo a la minería y otras actividades tradicionales en la provincia de León sujetas a reconversión», reseña el comunicado con el que se aborta la polémica. Ahora, el ministerio reseña que «el turismo de congresos asociado al turismo cultural otorga a León un gran potencial económico» y que, «consciente de ello, el Ayuntamiento de León, con el impulso del Estado, ha abordado las obras de construcción de un palacio de congresos, en el que también participará la Junta». Un enunciado retórico muy pomposo que se resume en que el Gobierno cierra su compromiso de aportar el 40% de la financiación y pone a prueba a la Junta, que todavía no ha desembolsado un euro, pero que durante toda la polémica se ha mostrado dispuesta a avanzar en la firma del convenio que le comprometerá a poner otro 40%: 30.448.477 euros. Sólo ha costado cinco años que todos se pongan de acuerdo para firmar un documento en el que queden retratados. En sólo tres se apunta la construcción: en el 2010 el pequeño palacio, que se adjudicará en los próximos días; en el 2011, el recinto ferial; y en el 2012, la reconversión de la antigua azucarera como Palacio de Congresos.

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