Diario de León

Doctor Fléming: De la crisis a la euforia, en cinco días

La azucarera será en unos años el Palacio de Congresos de León.

La azucarera será en unos años el Palacio de Congresos de León.

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Análisis | f. ramos

En política, como en la vida, lo que hoy es blanco mañana no puede ser negro, salvo que se pinte. Y quien decidió teñir de un color negruzco el futuro del Palacio de Congresos de León fue el propio Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que hoy sale como salvador de una infraestructura que no sólo estaba salvada de antemano, sino que ya debería estar en obras.

Y ahora, el hace cinco días vilipendiado por los suyos Miguel Sebastián, pero salvado para la causa por la propia Presidencia del Gobierno, sale cual Cid Campeador a defender su territorio, el de su ministerio y asegura que este proyecto es vital y que «nadie duda de su importancia para el futuro de León». Se olvida el ministro que fue Moncloa, su Gobierno, quien decidió que este proyecto no era prioritario en estos momentos de crisis y echó en el saco del olvido esa importancia de la que él ahora habla. Sebastián se muestra sorprendido porque «una cuestión de mero trámite burocrático» haya provocado la polémica. Una vez más, el ministro de Industria olvida que hace sólo cinco días Presidencia del Gobierno, su Presidencia, era quien decidía frenar sine die el proyecto, porque había que destinar el dinero para el paro, las pensiones, la política social y las grandes infraestructuras, como el AVE y el Aeropuerto de León. Todo eso, al dictado, manifestó Moncloa para justificar el parón al Palacio de Congresos de León. Ahora, en apenas cinco días -”los que van del viernes a hoy mismo-” todo se ha tornado alegría y donde antes seis millones suponían un gasto cuasi imposible para esta época de crisis, hoy decide cuadruplicarse esa aportación.

¿Cuál es la nueva argumentación para defender este nueva aportación dineraria? ¿Por qué no se había hecho antes? ¿Por qué se sigue sin anunciar la fecha de la firma del convenio con la Junta y el Ayuntamiento que cierre definitivamente la financiación de la obra? Al Gobierno no le basta ahora con decir que el proyecto es vital, esencial y de importancia capital para León, porque esa importancia ya la tenía el Palacio de Congresos el viernes, cuando desde Presidencia se anunció su paralización sine die.

La economía está igual de mal hoy que hace cinco días, y en ese tiempo no se puede pasar de la crisis a la euforia, porque se está dando la imagen de gobernar a bandazos. ¿Cree el Gobierno que el Palacio de Congresos es una infraestructura que deba paralizarse por la crisis? Pues que lo diga y lo mantenga, o de lo contrario parecerá que cambia su discurso al albur de las críticas o, lo que es peor, de los anuncios que otras administraciones -”léase la Junta-” realizan a la vista de sus actuaciones. El Palacio de Congresos, por su importancia para León, no merece estar a expensas de decisiones que un día son negras y, cinco días después, blancas.

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