Satisfacción y mucha emoción en las familias vascas y gallegas
Los familiares de los tripulantes del Alakrana reconocieron con emoción contenida que ayer era un «día especial de celebración», tras confirmarse el fin del secuestro del atunero vasco, y destacaron que los marineros están «aliviados» tras recuperar la libertad.
Argi Galbarriatu, hermana del capital de barco; Olga Torre, mujer del maquinista; y Jon Iturbe, hermano del engrasador, comparecieron en el salón de plenos del Ayuntamiento de Bermeo acompañado por el alcalde, el nacionalista Xabier Lagarreta.
Galbarriatu destacó que los tripulantes «no están muy animados», porque la liberación «les ha cogido por sorpresa y todavía no se lo creen mucho», pero sí se encuentran «aliviados» por el fin de cautiverio, con «pocas ganas de hablar» de lo ocurrido «y deseando llegar a puerto para venir a casa». En la misma línea se expresó Olga Torre, que señaló que la preocupación de su marido era «sacar a los hombres lo más rápido posible de ahí» y que, hasta el momento, no había tenido tiempo para celebraciones.
Galbarriatu reconoció que «no esperábamos que fuera hoy y sí durante esta semana» y desveló que las familias dieron «un plazo de actuación» al Ejecutivo con el compromiso de «mantenernos en silencio para que trabajaran mejor y han cumplido el último plazo que les dimos».
Los familiares y vecinos de los ocho marineros gallegos expresaron su satisfacción por la liberación del barco. Desde primeras horas de la tarde el clima de expectación fue en aumento entre los vecinos de las localidades de Gondomar, Cangas, Moaña y Bayona (Pontevedra), y Boiro (La Coruña), donde residen los gallegos secuestrados.
Tranquilidad. «Verlo llegar al aeropuerto, abrazarlo y fin; es lo que más espero: que me llame por teléfono», eran las palabras de Silvia Albés, la esposa de uno de los secuestrados, Pablo Costas, en su casa de Gondomar, donde no podía ocultar la tranquilidad y satisfacción que le llegó con la confirmación oficial de la liberación.