Crónica | ANTONIO OJEA
«Fue una experiencia terrible»
El patrón narra que otro grupo quería secuestrarles de nuevo

El patrón del atunero, Ricardo Blach, seguido por el marinero José Carlos Neira.
«Fue una experiencia terrible». Con estas palabras resumía Ricardo Blach, patrón del Alakrana y vecino de Baiona (Pontevedra) a su llegada al aeropuerto de Vigo, los 47 días de secuestro. «Hemos tenido toda clase de humillaciones. Ellos (los marineros) al principio estuvieron en el comedor de marinería, todos tirados boca abajo, y siempre encañonándolos, y el capitán y yo arriba, también encañonados», relataba Blach, quien tuvo también palabras de agradecimiento para sus familiares, para el Gobierno, los medios de comunicación, la Audiencia Nacional, el armador y el embajador de España en Kenia. Aunque no se formalizó una recepción oficial, el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, estuvo en el aeropuerto junto a los familiares de los marineros, para recibir a los ocho tripulantes gallegos que viajaron en un avión fletado por la Xunta.
El patrón del buque ofició como portavoz de los tripulantes y explicó algunos de los episodios de este secuestro, en especial los momentos previos a su liberación.
«Donde estábamos fondeados -”relató Blach-” había un grupo, otro barco que no eran los mismos piratas que nos tenían secuestrados, y había otros tres barcos que sí eran de los secuestradores, también fondeados. Y los piratas nos dijeron: -˜tened mucho cuidado, porque en cuanto nosotros os liberemos os van a intentar coger el otro grupo-™». Pero, según explicó el patrón, él mismo había avisado a las fragatas para que permaneciesen alerta ante la posibilidad de un nuevo asalto. En cuanto el último pirata abandonó el barco avisó por teléfono a las fragatas que los escoltaban e inmediatamente llegaron los helicópteros para protegerlos.
El marinero Joaquín Fernández recordó que vienen de «una situación súper extrema» por lo que pidió «paz y tranquilidad, al menos por unos días».