Diario de León

Los «cachorros» de ETA tenían datos sobre políticos, policías y empresas

Marlaska plantea que Gazte Independentistak es la nueva Segi y nació para evitar su ilegalización y seguir los actos delictivos, y con la orden de no dejarse cazar

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MELCHOR SÁIZ-PARDO | MADRID
León

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El relevo en la cantera de ETA era una realidad. La nueva camada de cachorros de la banda, golpeados sin tregua durante los dos últimos años, se había refundado con la consigna de la organización terrorista de no dejarse cazar. Su táctica debía ser aparentar estar desvinculados de la kale borroka , pero la realidad es que en su poder los agentes han encontrado información para atacar a políticos del PP, PSOE, PNV y «fuerzas regionalistas», además de datos sobre las «diferentes policías», edificios públicos o empresas. Sus siglas -”desvelan los informes de la policía y Guardia Civil-” nunca más volvería a ser las de Segi. Todo el entramado juvenil pro-etarra desde octubre del 2008 había quedado bajo el paraguas de una nueva denominación, Gazte Independetistak (G.I.).

El juez Fernando Grande-Marlaska y cerca de un millar de funcionarios de las fuerzas de Seguridad se encargaron de frustrar el martes el lifting de la anciana Jarrai. El nacimiento de G.I., apuntan los atestados remitidos a la Audiencia Nacional, es parte de una estrategia más amplia diseñada por ETA el pasado año para hacerse con el control total y reactivar con diferentes nombres sus dos frentes más golpeados: el aparato político y su cantera. Buena parte de los documentos que acreditaban doble táctica cayó en manos de la policía el pasado abril, cuando fue capturado en París el último ideólogo de ETA, Ekaitz Sirvent. Uno de esos papeles, denominado Herri Antolotuaren Estrategia Independentista Bateranz, revelaba que Batasuna se iba a convertir en Bateragune, la plataforma desmantelada el pasado octubre tras la captura de Arnaldo Otegi y Rafa Díez Usabiaga.

Otros papeles incautados a Sirvent desvelaban que la cúpula terrorista había ordenado reforzar la «presencia de sus base en plataformas legales alejadas de la kale borroka». Sirvent ordenaba, en nombre de ETA, que los cachorros buscaran amparo en organizaciones legales.

Y los papeles incautados a los detenidos confirman esa estrategia de mantener la presión en las calles pero exponerse menos a las detenciones. «A veces es mejor una concentración frente a la casa de un concejal que llenar su domicilio de pintadas», afirma una de los documentos descubiertos a los detenidos. Sin embargo, la violencia sigue siendo una orden para los cachorros: «no podrán con nosotros. Serán atacados mientras continúen atacando a Euskal Herria. ¡Por la independencia, rebélate!», apuntan las instrucciones escritas desde ETA.

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