Zapatero antepone las relaciones con Marruecos a la situación de Haidar
El presidente afirma que trabaja para lograr una solución pero «debe prevalecer el interés general»; estudian una alimentación forzosa para la activista saharaui

El doctor Domingo Guzmán Pérez Hernández atiende a la activista saharaui Aminatu Haidar.
El Gobierno se enfrenta al caso de Aminatou Haidar con una máxima: preservar los lazos diplomáticos con Marruecos. Lo que era evidente, a tenor de los pasos dados en los 21 días que la activista saharaui lleva ya en huelga de hambre, fue verbalizado este domingo por el propio José Luis Rodríguez Zapatero, antes de participar en los actos del 31 aniversario de la Constitución. «Desde el primer momento trabajamos dentro de nuestra capacidad con unos límites que todo el mundo puede entender», subrayó.
El jefe del Ejecutivo defendió que es su deber mantener «buenas relaciones» con países vecinos con los que España comparte intereses en «muchos campos importantes». Marruecos ocupa un lugar destacado en la política exterior del Gobierno socialista. Rabat fue el primer destino internacional de un recién investido Zapatero en la primavera del 2004. La importancia geoestratégica del país magrebí se asienta sobre dos cuestiones claves, al margen de las puramente económicas: la lucha contra el terrorismo internacional y la inmigración clandestina. «A veces surgen dificultades y debe prevalecer el interés general», alegó el presidente.
Apenas un día después de que la diplomacia marroquí acusara a Exteriores de haber embarcado a la activista en un avión medicalizado sin que se le hubiera dado consentimiento para entrar en su territorio, el presidente eludió la más mínima crítica a las autoridades del reino alauita. Ni de su boca, ni de la de ningún otro miembro de su gabinete, pudieron oírse este domingo reproches. Los comentarios eran otros. «Este episodio -”señala uno de los hombres de confianza de Zapatero-” hay que interpretarlo en una clave que tiene más que ver con las tensiones entre Marruecos y Argelia».
Aunque el jefe del Ejecutivo negó que se haya tirado la toalla en las gestiones con las autoridades marroquíes, fuentes gubernamentales alegan que ya no hay nada que rascar. Aseguran que ya se han movido todo los hilos posibles. Zapatero, que el jueves se refirió al asunto como exclusivo del ministro Moratinos, afirmó ayer que «todo» el Gobierno está implicado, pero insistió en que no se pedirá la mediación del Rey. Lo que se intenta, precisamente, es que Argel -”firme defensor de la causa saharaui-” suavice la postura de la llamada Gandhi del Sáhara.
El Ejecutivo estudia ahora cómo evitar su fallecimiento. Lo cierto es que no hay una opinión homogénea, dentro del gabinete socialista, sobre si es o no posible alimentarla a la fuerza. Se estudia que la delegada del Gobierno en Canarias solicite a un juez la alimentación forzosa.