Zapatero rectifica y reclama respeto a los derechos humanos en Marruecos
El país alauí se exhibe como víctima del caso Haidar en una ofensiva diplomática
José Luis Rodríguez Zapatero rompió este miércoles su silencio frente a Marruecos. Lo hizo con prudencia y un ambiguo lenguaje diplomático pero, después de haber dejado claro que antepondría las relaciones bilaterales de España a la causa particular de Aminatou Haidar, se embarcó en un giro dialéctico para reclamar al vecino magrebí el respeto a los derechos humanos. El presidente del Gobierno -”invitado en el Coloquio Internacional sobre la abolición de la pena de muerte, que se celebra en el Museo Reina Sofía-” subrayó que hay cuestiones que son ajenas a las identidades y diferencias culturales y que deben entenderse como «la consagración misma del ser humano». «Son valores universales que todos los Estados -”insistió-” tienen la obligación de proteger en su propio territorio».
La posición de Zapatero es compleja. Sobre todo porque empieza a no ser entendida entre su propia base social. En su discurso, trató de justificarse su actuación. «Ningún país puede ignorar la tensión que se produce entre el principio de no injerencia en los asuntos internos de los Estados y la exigencia universal de los derechos humanos». Y añadió: «Hoy es un buen momento para, desde aquí, desde España, volver a reclamarlo públicamente».
Los socialistas presumen de haber convertido «por primera vez» los derechos humanos en uno de los «ejes vertebradores» de la política exterior española. Pero Zapatero alegó que para obtener resultados es necesario actuar con «discreción». Fuentes gubernamentales defienden que es exactamente eso lo que se está haciendo con Marruecos: no doblegarse, sino evitar declaraciones públicas que eleven la tensión diplomática y hagan más difícil que las autoridades del país magrebí, dicen, den «marcha atrás».
Al mismo tiempo, Marruecos ha emprendido su propia ofensiva diplomática y lo que, de momento, ha dejado claro es que no está dispuesto a mover un dedo para que Haidar regrese a El Aaiun. Sus gestiones van por otro camino; ha enviado delegaciones políticas a España para presentarse como «víctima» de Argelia y el Frente Polisario, y echar un manto sobre quienes le acusan violar del derecho internacional. Su ministro de Justicia, Abdelouahad Radi, se entrevistó en Madrid con Moratinos y Chaves, para trasladarles su versión de los hechos: «Personas contrarias y hostiles a la unidad territorial de Marruecos -”defendió-” han utilizado a esta mujer para crear un problema».