El PP ve la mano del PNV detrás del rechazo de los curas vascos al obispo
Los nacionalistas recuerdan que los párrocos de Guipúzcoa conocen «perfectamente» a Munilla

Munilla ha sido designado obispo de San Sebastián.
El PP ve la mano del PNV detrás de los párrocos de Guipúzcoa que firmaron un texto de rechazo de la designación de José Ignacio Munilla como nuevo obispo de San Sebastián. La presidente del Parlamento de Vitoria, la popular Arantza Quiroga, denunció que los sacerdotes que suscribieron la misiva han preferido «hacer política» inspirados por los nacionalistas «en lugar de dedicarse a su vocación». El PNV se desmarcó de las acusaciones y defendió a los religiosos contrarios al obispo porque actúan «con conocimiento de causa».
Quiroga indicó que la reacción de los párrocos era «esperable» porque la mayoría del clero en el País Vasco es de tendencia nacionalista desde hace «muchos años», y lo que dice Munilla «no le gusta al PNV». El nacionalismo vasco, prosiguió, ha gobernado Euskadi durante casi tres décadas y durante ese tiempo ha querido «tutelar todo, incluido la Iglesia vasca».
El nuevo obispo de San Sebastián sucederá a Juan María Uriarte, un prelado afín al nacionalismo. Munilla viene precedido de una fama de hombre conservador, próximo al presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Antonio María Rouco Varela, y en las antípodas de los planteamientos del nacionalismo. Con esos mimbres, los párrocos guipuzcoanos que firmaron la carta, el 77% del total, concluyeron que «no es la persona idónea para el cargo».
El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, reclamó que no se busquen «connotaciones políticas» en la respuesta de los religiosos, que conocen «perfectamente» a su nuevo obispo porque ya trabajó en la diócesis. Insistió en que no es correcto hacer interpretaciones políticas de la actitud de los párrocos ya que es posible que sólo responda a «dos concepciones eclesiales distintas».
El PSOE tampoco quiso hacer lecturas políticas de la respuesta de los sacerdotes y el secretario general del grupo socialista, Eduardo Madina, consideró «irrelevantes» las opiniones de unos y otros. A diferencia de la portavoz de UPyD, Rosa Díez, quien, indignada, señaló que la carta parroquial evidencia «lo podrida» que está buena parte de la Iglesia en Euskadi.