| Crítica | Televisión |
Siente a un político en su mesa
Parodia, en un carnaval francés, de los programas llamados «de telerrealidad»
Fue el genial Luis García Berlanga quien, en Plácido , ironizaba con las consecuencias de aquello de «siente a un pobre en su mesa». Ahora, a una cadena francesa, parece que le gusta la idea, sentando en la mesa de una familia no a un pobre, que en televisión no lucen, sino a un político, una raza que, sabido es que harían lo que fuese con tal de acaparar minutos de televisión. El programa, que se va a llamar 36 horas , se inscribe en lo que los publicistas de las cadenas se empeñan en definir como telerrealidad , palabra que se utiliza para endulzar cosas bastante nauseabundas. La idea de la cadena, la TF1 francesa, es que un político se instale en casa de una familia y conviva con ellos durante 36 horas. Es más, parece ser que ya se ha realizado un episodio piloto donde un secretario de estado galo ha pasado las 36 horas con una matrona de un suburbio obrero de París. No piensen mal, como la chica es soltera, por la noche el político se fue a dormir a un hotel. Pero durante el resto del día su actividad fue intensa: asistió con su acompañante a un parto y a una cesárea y estuvo como invitado en el bautizo del hijo de una amiga. Todo ello rodeado de las cámaras de la televisión. La idea de la cadena es condensar estas 36 horas en una o dos dentro de un programa mensual. Como cuanto peor es un programa antes es adoptado por nuestras televisiones, no les quepa duda que pronto lo tendremos aquí. Por si fuera poco con los políticos acaparando telediarios, ahora también los vamos a tener en casa, compartiendo la sopa con nosotros y, sin duda, utilizarán todo tipo de métodos para pedirnos el voto, aunque, a cambio, se ofrezcan a lavar los platos o bajar la basura. Y es que la Moncloa bien vale una misa.