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Ganas de marear la perdiz
Natalia Verbeke y Gael García Bernal, una pareja de latinos en Londres
Natalia Verbeke y Gael García Bernal rodando en Londres y en inglés: cosas de la coproducción, pero también la primera sorpresa que nos da El punto sobre la i . Las demás no resultan tan agradables, sin embargo. Hacer un mezcladillo de triángulo amoroso, mentiras y cintas de vídeo, con perturbado mental de por medio, es como para que al director se le vaya la película de las manos. Así, lo que empieza siendo una comedia de enredo sentimental acaba por convertirse en un no sé qué pretencioso, porque a Matthew Parkhill, también guionista, le da por jugar al despiste con los espectadores. Algunos confunden ser originales con hacer carambolas. No voy a destripar las incongruencias del guión por aquello de mantener el suspense, pero creo que a ciertos giros narrativos hay que llamarlos por su nombre, trampas en toda regla. Parece que a Parkhill, profesor y poeta antes de colocarse tras la cámara, le ha fallado la capacidad de autocrítica. Como un niño con zapatos nuevos, se empeña en dar una y mil vueltas de tuerca a un argumento pretendidamente ingenioso, y lo que es peor, en que nos traguemos el barniz de profundidad con que se recubre la historia. Poco se les puede pedir a los actores en estas circunstancias. Verbeke y García Bernal hacen lo que pueden para sacar adelante unos personajes a veces totalmente inverosímiles. El problema no está en trabajar en otro idioma, pues es algo que ambos ya han hecho en otras ocasiones, sino precisamente en dotar de credibilidad a tanta artificiosidad. EL PUNTO SOBRE LA I: Reino Unido-España. Director: Matthew Parhill. Intérpretes: Natalia Verbeke, Gael García Bernal, James D'Arcy, Tom Hardy. 92 minutos.