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Las nostalgias de la historieta
El escritor zaragozano José María Conget es un ávido lector de cómics
El escritor José María Conget (Zaragoza, 1948) ha rendido un homenaje tan nostálgico como sentimental, tan erudito como documentado, a los tebeos de su infancia, de los que asegura que siguen siendo los mismos de hoy, con el libro El olor de los tebeos (editorial Pre-Textos). En El olor de los tebeos , Conget, autor de media docena de novelas, profesor de Bachillerato en Sevilla y responsable de la programación cultural de Instituto Cervantes en Nueva York durante ocho años, reivindica también el valor cultural de los tebeos: «Me pregunto por qué tiene más aceptación social dedicar un lustro al uso del subjuntivo en Tirso de Molina que rememorar aquella tapa gloriosa de El Duque Negro cuya carga emotiva, si te descuidas, no ha desaparecido todavía». Así, además de vindicar «el pedigrí egipcio o medieval de la narrativa dibujada», Conget recuerda en su libro que el poeta T.S. Eliot era asiduo lector de Krazy Kat , evoca el «fervor coleccionista de Bertolucci o Alain Resnais» y sostiene que John Steinbeck «propuso muy seriamente a Al Capp, autor de la serie Lil Aber , para ese marchamo de inviolable respetabilidad, el Premio Nobel de Literatura». Conget también recuerda que Umberto «Eco confesaba que la semiótica era la excusa que se había buscado para seguir leyendo a Superman sin escrúpulos de conciencia», y la exposición en el Moma de Nueva York de Spiegelman. Pese a que, como señala Conget, en la posguerra y hasta los años sesenta la tirada de los tebeos «era mayor que la de cualquier otra publicación periódica y desde luego con más lectores», no ha existido luego en España un interés por el estudio de este género, a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos.