| Crítica | Cine |
Ése no es mi gato
El personaje de cómic Garfield ha dado el salto a la gran pantalla
En estos tiempos de sequía mental que vive Hollywood, el cómic parece haberse convertido en la tabla de salvación de productores y guionistas. Cualquier material es bueno: de las historias de superhéroes a las tiras de humor, como en este caso. El problema es que en no pocas ocasiones, el trasvase a la gran pantalla desvirtúa la identidad de los personajes originales. Así, Garfield. La película -con ese horroroso subtítulo habitual- ha convertido la ironía y mala leche de la criatura de Jim Davis en un producto familiar, al estilo Disney. Este bicho animado es simplemente un poco gamberro y traste. Además, ¿cuándo se ha visto que un gato con más lorzas que patas se marque semejantes bailoteos? Ahondando en la cuestión, hay otro aspecto que complica la adaptación de un cómic como éste. Sus historietas se desarrollan en tres, cuatro o seis viñetas. Son pequeñas muestras de ingenio que no se pueden estirar como chicle para alcanzar la duración de un largometraje, y mucho menos, sustituirlas por una trama insulsa. Por todo ello, aunque Hewitt haya conseguido recrear bastante bien una estética de cartoon y la animación por ordenador de Garfield le dé puntos a su favor, los fans del gato amarillo nos sentimos decepcionados... y frustrados, ya que han sustituido la voz original de Bill Murray por la de Carlos Latre. Francamente, oír a Garfield diciendo «y esssooo!!!» cual Pantoja de Puerto Rico era algo para lo que no estaba preparada. GARFIELD. LA PELÍCULA. USA, 2004. Director: Peter Hewitt, Intérpretes: Bill Murray/ Carlos Latre (voz), Breckin Meyer, Jennifer Love Hewitt. Comedia. 80 min.