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La muerte viaja en taxi
El director posa junto a los dos protagonistas de la película
Con la credencial de su ópera prima Ladrón (1980) y de Heat (1995), ya en su madurez creativa, Michael Mann no necesita avales para confirmarse director de firme pulso narrativo, a la manera tradicional, capacitado para filmar sin insultar a la inteligencia del espectador ni marearlo con anacrónicas modernidades que finalmente nada aportan al thriller, como no sea coyuntura reciclable, de usar y tirar. Si la notable Collateral no remonta el vuelo a las alturas del gran cine, se debe a que no acabas de creerte como malvado al esforzado (y plausible) Tom Cruise en su mano a mano con el taxista Jaime Foxx, mientras el guión se muestra incapaz de anticipar al espectador un desenlace que es previsible a cinco minutos del comienzo. No se trata de estropearles el suspense, pero una vez vista, reconocerán que cualquier otro final habría sido más transgresor que el escogido. Y con él, la película quizá habría entrado en el limbo. Se queda en la antesala, lo cual no le impide situarse entre lo mejor del género en los últimos años. Al menos, Mann dispone del talento que falta a Tony Scott para redondear su cine (véase la prometedora El fuego de la venganza) . Para muestra, la electrizante e impactante secuencia del tiroteo en el interior de una discoteca, muy bien rodada y mejor planificada. La película es también una original incursión en la variante buddy movie y sobre todo un sincero homenaje del autor a una ciudad que, pese a ser la más utilizada por el género, nunca hasta ahora se había mostrado con esa textura sin renunciar al realismo más descarnado. A esa circunstancia técnica ayuda sin duda la fotografía digital para buena parte del metraje. Además, caracterizar a Cruise con el cabello blanco a fin de aproximarlo a su condición de coyote que se pasea en la noche en busca de víctimas, es otro hallazgo. Collateral, EE.UU. Director, Michael Mann . Intérpretes, Tom Cruise, Jamie Fox, Jada Pinket Smith. Thriller.