| Crítica | Cine |
El peso de la culpa
El protagonista, Christian Bale, adelgazó hasta la extenuación
Hay que ver lo que han ido ganando con el paso del tiempo las producciones del español Julio Fernández. Desde aquellas cutreces de sus inicios en Filmax hasta esta espléndida película de Brad Anderson media un abismo. Todo aquí parece pensado, desde la elección del guión a los actores, desde el director hasta la puesta en imágenes de un filme que traspasa los límites de un mero subproducto comercial para consumo instantáneo, y se revela como entretenimiento concebido con rigor, inteligencia e imaginación, que desafía al espectador. Si llega a rodarlo Amenábar, nos pasaríamos un año leyendo loas a su genialidad. Estrenada en EE. UU. con cierta polémica por la extrema caracterización de su personaje, un asombroso Christian Bale que para otorgar mayor credibilidad a su papel adelgazó hasta lo increíble, la película juega con el espectador para plantearle un enigma, el de la supuesta insania del protagonista. ¿Existe una conspiración para volver loco a este simple operario de una fábrica, incapaz de conciliar el sueño en un año? ¿Son sus alucinaciones fruto de una conjura macabra urdida por sus enemigos, o la pesadilla que vive es el único fruto de un mal interior de origen desconocido? Poco a poco se van sembrando pistas, que conducen a un final hasta cierto punto sorprendente, pero para nada caprichoso o rocambolesco, como últimamente suele ser habitual. Por una vez, además, elementos como la excelente fotografía, con esos tonos grises que reflejan el territorio fronterizo de la cordura; o la ambientación, fría, hermética, despojada, se emplean aquí como elementos para contar una historia, otra baza que sin duda juega a favor del gran cine que se puede hallar entre los pliegues de este singular thriller psicológico. EL MAQUINISTA: España. Dir: Brad Anderson. Int: Christian Bale, Jennifer Leigh, Aitana Sánchez-Gijón. 102 min.