Diario de León

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Desviar la atención

Una escena de la película «Arsene Lupin»

Una escena de la película «Arsene Lupin»

Publicado por
F. Galán
León

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Ya nos lo advierten al comienzo. «Desviar la atención, esa es la clave», le dice papá Lupin a su retoño, que llegará a ser el ladrón de guante blanco más célebre de la literatura y del cine franceses, protagonista de la película que nos queda por delante. Ese es el juego de esta nueva revisión del folletín galo, tan insatisfactoria como lo fue la de Belphegor en La máscara del faraón, por mucha Sophie Marceau que tuviera dentro. El perpetrador de semejantes afrentas a nuestra memoria infantil es el mismo individuo, Jean-Paul Salomé, que con sus juegos de manos y trampas visuales sólo consigue robarnos dos largas horas. No entiende nada de lo que es el cine de aventuras: el sentido de la maravilla está en la respuesta viva, moral o amoral, que los personajes oponen a las acciones de la trama, algo de lo que se muestran desprovistos los desangelados seres que pueblan este Arséne Lupin. El propio protagonista resulta extremadamente desdibujado, a pesar de los esfuerzos de Romain Duris, notable en películas como El extranjero loco, Le Divorce o Una casa de locos. El joven actor francés lo intenta todo, incluida una batalla gestual por evocar a los petimetres de Chaplin, pero pesan mucho otras interpretaciones que de Lupin compusieron antes John Barrymore, Melvyn Douglas o Jean-Claude Brialy. Afortunadamente está Kristin Scott Thomas haciendo de malvada, centenaria y bien conservada, condesa de Cagliostro, con su amarga boca retorcida y un vigoroso batir de pestañas. Está claro que le roba media encarnación a la Milady de Winter de Lana Turner, pero tiene gracia, especialmente cuando se pone irónica: «No hay remedio: después de los 30, la cara es el espejo del alma». ARSENE LUPIN. Director: Jean-Paul Salomé. Intérpretes: Romain Duris, Kristin Scott Thomas, Eva Green. Acción.

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