| Crítica | Fotografía |
«Horror vacui»
La muestra puede verse en la Delegación de la Junta
Cuando los hermanos Chapman utilizan la figuras humanas de cuerpos jóvenes parten de sujetos individuales que, a medida que entran en contacto con el resto de personajes, desencadenan un efecto aberrante. El hecho de que se relacionen a través de penes o vaginas, y que éstos ocupen el lugar de la nariz o la boca, multiplica la sensación de extrañamiento. En consecuencia, se produce un efecto de estandarización de las figuras que convierte a las imágenes en un todo indiferenciado, y ello se traduce en una aparente sustitución por sus dobles maniquíes o muñecos. Se trata del descenso de lo humano a su caricaturización sin perder los rasgos esenciales y como consecuencia del embrutecimiento. Cindy Sherman en sus Sex Pictures utiliza imágenes de grandes muñecos que representan escenas de contenido violento y con una fuerte carga sexual que roza el ámbito de lo pornográfico. Presenta, precisamente a través de maniquíes, las fronteras del cuerpo. Se trasluce en estas imágenes no sólo el límite, sino el afán por desbordar las fronteras de lo orgánico, curiosamente a través del látex del que se componen estas figuras. Éstos son algunos ejemplos de planteamientos artísticos que rentabilizan directamente la imagen o las posibilidades estéticas que ofrece el material del que se constituyen muñecos y maniquíes. Se cuestiona así a su doble humano, corporal, orgánico, y a su propia identidad. En el caso de Javier Ayarza, utiliza en sus fotografías muñecos que representan la imagen ideal, un ideal de belleza que como tal se comercializa en las jugueterías. Establece, por tanto, un discurso fundamentalmente irónico, en el que sus personajes juegan a ser humanos, los humanos más perfectos. Todo es además enfatizado por el fuerte tratamiento pictórico que ofrece a sus imágenes. Mantiene un juego de luces y sombras que barroquiza las escenas y contribuye aún más a descontextualizar. Se acentúa el efecto paródico en la medida que plantea el juego de devolver un aspecto humano a los muñecos, dotándolos de una escenografía para la representación de asuntos y temas «importantes», y encuadrándolos en una tipología iconográfica hecha a la medida de aquellos a los que caricaturiza. El hecho de que estos invasores de la imagen hayan relevado a sus mentores no deja sino ecos de cuestiones no resueltas en torno a la identidad. Horario: De 11.00 a 14.00 y de 18.00 a 20.00; sábados, de 12.00 a 14.00.