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Neumático quemado

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Si una película aspira a saturar la sala con olor a neumático quemado, si además pretende que el público se vea obligado a visitar al otorrino por su ensordecedora sinfonía de frenadas, derrapajes y otras lindezas. Si encima descansa sobre un guión con media docena de líneas y otros tantos aspirantes a actores pero más inexpresivos que un palo. Si todo eso conjunta, el resultado es A todo gas: Tokio Race , la tercera de una franquicia de inexplicable éxito que sin embargo su director, un tal Justin Lim, se apresura a desmentir como tal. Cuenta Lim que nada tiene el filme con sus precedentes a no ser, claro, que el guiño final con Vin Diesel desafiando a Lucas Black, en realidad no es otra cosa que un autohomenaje al protagonista de la original A todo gas , celuloide coyuntural destinado al consumidor teen con un envoltorio que incluye chicas guapas, tíos cachas, mucho coche, ambiente cool , y gasolina, mucha gasolina, sin olvidar todo tipo de variantes de música techno y hip hop. Todo con una estética clip hasta el empacho. De entrada hay un público para este tipo de productos, que los consume con ganas, sobre todo apasionados del motor, que están en su derecho de exigir una parcela en la oferta cinematográfica. Bien. Pero el cine es otra cosa, movimiento también, pero que A todo gas: Tokio Race destile adrenalina en carreras y persecuciones sin cuento, aún con ser movimiento, nada tiene que ver con el arte de contar historias con imágenes. Siempre hubo un hueco en las salas para los subproductos, películas de usar y tirar destinadas al consumidor urgido de evasión, pero aún siendo detestables, al menos contaban una historia. Cierto que hay brillantez d e factura, que las persecuciones son de vértigo, todo muy guay, pero al carecer de trama y sostenerse en personajes de caricatura, todo es desagradable, muy desagradable, tanto como puede serlo el mismo olor a neumático quemado que exhala la película... «A TODO GAS 3: TOKIO RACE»: EE.UU., 2006. Director: Justin Lim. Intérpretes: Lucas Black, Bow Wow. Acción. Duración: 104 minutos.