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Siempre Hitchcock
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Es curioso que una historia de adolescentes con música juvenil y ambiente veraniego tarde meses en llegar a España y termine estrenándose en septiembre. Y es que Disturbia no es mucho más que un entretenimiento para jóvenes palomiteros con las hormonas desatadas y que gusten de sustos fáciles. Como es bien sabido la historia es la de un joven que se ve obligado a quedarse en casa por una orden judicial y desde su habitación descubre a la nueva y seductora vecinita, pero también al vecinito asesino en serie. Los límites entre el homenaje, el plagio y la parodia son muy peligrosos y tantear al genial Don Alfredo Hitchcock y su célebre Ventana Indiscreta es tan audaz como fácil de criticar. Pero es que esta Disturbia es difícil de salvar por ningún lado: actores jóvenes sin experiencia, música efectista, sustos fáciles, ninguna sorpresa... Las únicas posibilidades del guión, como el accidente del comienzo y sus repercusiones en el protagonista, desaparecen al cuarto de hora y parece que pertenecían a otra película. Sólo podemos salvar al siempre inquietante David Morse como el temible vecino pero hasta sus diálogos dejan mucho que desear. Llama la atención el hecho de que Steven Spìelberg haya elegido al joven protagonista, Shia LaBeouf, para interpretar al hijo de Indiana Jones en la esperadísima cuarta entrega del arqueólogo Esperemos que para entonces se le haya pasado la cara de susto. Cuando Brian de Palma o Quentin Tarantino homenajean al genio londinense lo hacen con estilo propio y dejando claro que son únicamente alumnos aventajados. Como de todo se puede sacar provecho, Disturbia sirve para recordar a las nuevas generaciones que Hitchcock existe y que James Stewart y Grace Kelly están en un estrato superior de lo que hoy se llama «actuar».