Publicado por
Miguel Ángel Fernández
León

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Negarle el pan y la sal al género romántico, es de cafres hostiles al cine. Aseverar que cualquier producto Walt Disney es una patochada por el simple hecho de llevar la cabecera del mítico estudio, también es muy cuestionable. Pero encuadrar Encantada. La historia de Giselle en el catálogo de sus cursiladas, no es tan descabellado si consideramos que la plebe infantil del incipiente siglo XXI ya no se chupa el dedo con los cuentos clásicos si no media una inteligente adaptación a sus intereses. Las historias de princesas encantadas, brujas malvadas y príncipes valientes ya no cuelan sin una puesta al día que sirva, no solo para atrapar a los chavales sino también para motivar a sus adultos. Cierto que Disney sí apostó por la modernidad al combinar animación (para el reino de Andalassia) con imagen real (para Manhattan) y jugando con el siempre atractivo recurso del viaje en el tiempo. Hasta en el uso de canciones y de coreografías al viejo estilo en Central Park. Conviene valorar lo que tiene de audacia traer a la ingenua Giselle a las calles de Manhattan arrojada por la tapa de la alcantarilla como el resto de personajes, incluida la malvada reina Narissa en la piel de Susan Sarandon, a la que se nota francamente divertida en su papel. Pero lo que no funciona es la candidez de la relación entre Giselle y su príncipe azul en este mundo, el televisivo Patrick Dempsey ( Anatomía de Grey ). Como no convence Amy Adams en su registro protagonista. Sin entrar a valorar el autohomenaje de la propia Disney a su glorioso papel histórico en la animación, y admitiendo que Alan Meneen (autor de scores como La Sirenita, La Bella y la Bestia , Aladdin o El Jorobado de Notre Dame , entre otras) hace un trabajo en su línea, de Encantada. La historia de Giselle , se esperaba otra cosa. «ENCANTADA. LA HISTORIA DE GISELLE». 2007, EE.UU. Director: Kevin Lima. Intérpretes: Amy Adams, Patrick Dempsey, James Marsden y Susan Sarandon.

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