Nostalgia del musical
Imagen del musical sobre el grupo ABBA, «Mamma mia»
¡El musical es uno de los géneros más estrictamente cinematográficos que existe. Es obvio que no puede haber novelas ni cuadros «musicales» y, sin embargo, desde los años veinte del pasado siglo, el cine nos regala sensacionales y delirantes momentos en los que los personajes bailan y cantan. Ante tan absurda premisa, los riesgos de caer en ridículo son muchos y, entre otras cosas, fue una de las razones por las que el progresivamente descreído público de los setenta y ochenta dio la espalda a este género. Sin embargo, tras el éxito de Moulin Rouge o Chicago, la retroalimentación Hollywood-Broadway sigue funcionando. Mamma mia nació como musical homenaje al grupo ABBA, tomando curiosamente su excusa argumental de una película de los sesenta. Puesto que tuvo éxito sobre el escenario, ya está aquí su adaptación al cine. Meryl Streep y Pierce Brosnan encabezan el reparto de esta nostálgica aunque fallida visión de la música de ABBA. La mínima línea argumental es tan absurda que apenas merece comentario por lo que las canciones se acumulan sin excesivo sentido y varias de ellas son metidas con calzador. Parece evidente que a uno le tiene que gustar mucho ABBA para disfrutar con la película (algo que no tendría por qué pasar en un musical de verdad) pero hasta los más fans terminarán cansados de tanto baile y brazos en alto de una penosa e intercambiable coreografía. A destacar, eso sí, la impresionante actuación de Meryl Streep (¡cumple sesenta el año que viene!) que canta y baila cual colegiala; o la valentía de Brosnan haciendo duetos con Streep. Sus números (y sus temas: SOS o The Winner takes it all) son lo mejor de la película. En pleno revival de los 70 y 80, Mamma mia se queda en tímida reivindicación de ABBA. Hace treinta años Grease supuso un hito en la historia del musical pero, claro, había argumento, canciones, ironía, coreografías...